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Introducción:
Todo
el mundo ha oído hablar de los sillones geriátricos. Parece que
sean un nuevo descubrimiento tanto para el mercado de las ayudas
técnicas como en el mueble, pero la realidad es que siempre han
existido sillones para las personas de edad.
Existe
un interés por nuestros mayores tanto en el ámbito asistencia¡
(mejora de la calidad de vida) como en el ámbito político (mejoras
en las pensiones, jubilaciones) y en el ámbito económico (plan
de pensión, nuevos mercados de ayudas técnicas, etc).
Fruto
de este interés, es el desarrollo de estudios específicos de las
distintas ciencias; es el caso de la ERGONOMIA. Esta ciencia estudia
al ser humano con la finalidad de adaptar los trabajos, objetos
y ambientes a sus necesidades y circunstancias.
También,
desde la industria del mueble, la preocupación por cuidar el diseño
con unos productos adecuados, está notando la influencia de los
estudios de ergonomía, lo cual redunda en beneficio de todos y,
muy especialmente, de las personas mayores.
Tres
puntos básicos se tienen en cuenta en los estudios y diseños ergonómicos:
Las
horas de uso al cabo del día
Las
características físicas del usuario
La
actividad a que se destina el mueble
Partiendo
de estos puntos y sumando las quejas de las personas mayores en
cuanto a la sedestación, el resultado son unos requisitos básicos
que debe reunir un sillón utilizado por personas mayores.
Otros
factores a considerar son los tipos de sillón que existen en la
actualidad y qué mecanismos los regulan además de los accesorios
con que cuentan. Tampoco se deben olvidar otras consideraciones,
que aun no siendo esenciales, son importantes al adquirir un sillón
y que más adelante veremos.
Para
cumplir todas las exigencias de los sillones para las personas
mayores, existen unas recomendaciones de tipo general que deberán
individualizarse conforme a las circunstancias de la persona a
la que irá destinado. También se verán algunos ejemplos en patologías
frecuentes en personas mayores.
¿Qué
exigencias debe reunir un sillón?
En
general, las personas mayores van perdiendo fuerza muscular, la
amplitud en las articulaciones disminuye y va acompañada de procesos
dolorosos y retracciones, los reflejos se retardan y los huesos
se vuelven frágiles; todo el trofismo (capacidad de regeneración
de los tejidos) se retarda con la posibilidad de que aparezcan
ulceraciones por presión; todos estos síntomas, que no son patológicos
per se, pero que se acentúan con la edad, deben tenerse en cuenta
al buscar un sistema de sedestación adecuado.
Preguntado a los ancianos
sobre sus problemas de sedestación, éstos se podrían resumir en
cuatro:
- Dificultad
para levantarse desde la posición de sedente
- Dificultad
para propulsar la silla de ruedas
- Tamaño
inadecuado de la silla para sus necesidades.
Tomando como base el posible
deterioro físico y las quejas de las personas mayores, se establecen
unas exigencias básicas que debe reunir un sillón:
-
facilitar la acción de levantarse
-
ofrecer un apoyo estable y una distribución de las presiones
óptima.
-
tamaño adecuado al usuario
-
permitir otras actividades
Además de algunas consideraciones,
como:
-
ofrecer seguridad al usuario
-
facilidad de transporte
-
resistencia al deterioro y fácil limpieza
-
permitir el acceso de la persona que asiste al
anciano.
¿Cuáles
son las recomendaciones ergonómicas generales que debe cumplir?
Las
que posibiliten partiendo de unas características estándar la
individualización; se deben contemplar las siguientes recomendaciones
generales:
El
asiento: deberá tener la altura, profundidad e inclinación adecuadas
a las medidas M usuario; la razón fundamental está en la necesidad
de evitar compresiones en las corvas (parte trasera de las rodillas).
La forma correcta de tomar la medida es que el usuario esté sentado
(hasta el fondo del asiento) con la espalda apoyada en el respaldo
y los pies que descansen en el suelo, con toda la planta, manteniendo
la triple flexión de 900.
El
respaldo será adaptable a las curvas fisiológicas de la espalda
con la posibilidad de poner un reposacabezas. El respaldo puede
s e r inclinable independientemente del asiento o conjuntamente
con él.
El
acolchado, además de ser de fácil limpieza es preferible que sea
desenfundable, ya que es un objeto de uso cotidiano; deberá ser
firme para evitar que el usuario se hunda y dificulte la incorporación.
En
cuanto al material, se debería intentar que sea ignífugo y que
no impida la transpiración.
Los
reposabrazos tendrán que tener una altura adecuada para que los
brazos descansen, sin obligar a los hombros a elevarse o descender,
ya que esto implicaría a una mala postura en todo el tronco. La
longitud de los reposabrazos, debe ser tal que sobresalgan un
poco del asiento para ayudar a la incorporación. Un acabado sin
esquinas evitará la posibilidad de herirse.
Si
el usuario necesita ayuda para transferirse desde una silla de
ruedas, se beneficiará de unos reposabrazos abatibles que permitan
la transferencia lateral.
En
cuanto a la incorporación, es muy importante que el espacio de
debajo del asiento esté libre para que el usuario pueda situar
sus pies de una manera apropiada para facilitar la incorporación.
¿
Cómo elegir el sillón adecuado?
Se
pretende que el asiento mantenga los objetivos para los que se
buscó. Se deben realizar valoraciones periódicas y también cuando
se detecten cambios en el nivel funcional y en las necesidades
individuales.
Es
importante determinar si el sillón va a ser utilizado por una
única persona o por todos los miembros de una familia o por todos
los residentes de un centro. En cada caso también se determinará
si el mecanismo es lo suficientemente sencillo y seguro para que
sea manejado por los usuarios.
Sobre
los tipos de sillón se pueden encontrar en el mercado los siguientes:
Sillones
de posición fija únicamente deberemos buscar unas medidas adecuadas
al caso.
Sillones
con inclinación de¡ respaldo; es importante determinar si el usuario
se resbala al inclinar el respaldo, ya que esto podría ser peligroso.
Sillones
con inclinación de respaldo y asiento; aquí existen los modelos
con inclinaciones sincronizadas o inclinaciones independientes.
Al inclinar el asiento hacia atrás se evitan los deslizamientos
y las posibles caídas, pero en contrapartida se dificulta la incorporación.
Sillones
con inclinación de respaldo y reposapiés; también pueden tener
o no inclinación el asiento.
Sillones
con inclinación e incorporación; en la incorporación es importante
que se regule a) peso del usuario y evitar que el ángulo de incorporación
con la horizontal no sobrepase los 45º para que no se produzcan
lanzamientos.
Sillones
con incorporación (con mecanismo catapulta), Todos estos sillones
pueden tener para su regulación accionamientos mecánicos, con
pistón hidráulico, eléctricos con una batería o enchufados a la
red, cada mecanismo tiene sus ventajas e inconvenientes que deberán
ser evaluadas.
No
podemos olvidar, una vez que hayamos decidido que sillón queremos,
el apartado de los accesorios:
-
existen resposapiés graduables y elevables o de otro tipo como
los llamados basculantes
-
mesas adaptables a los sillones
-
piezas para controles de tronco, caderas, separadores de piernas
-
posibilidad de poner ruedas para traslados
-
cinturones de seguridad
Algunas
Patologías y sus consideraciones
(Datos
obtenidos de un estudio británico realizado por terapeutas ocupacionales).
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La finalidad de este estudio fue producir
un reportaje con una serie de consejos y guías para una
adecuada selección de los sillones usados por personas con
espondilitis anquilopoyética, artritis reumática, osteoartritis
de cadera y dolor lumbar generalizado:
1.- Las personas con espondilit anquilopoyética
encuentran preferible un soporte para toda la longitud de
la espalda; el soporte de hombros, cuello y cabeza es tan
importante como el soporte lumbar.
2.- Las personas con artritis reumatoide
experimentan dificultades particulares en levantarse de
asientos bajos; así la alturadel asiento y la altura y longitud
de los reposabrazos son factores críticos. La mayoría de
estos individuos tienen la piel sensible por lo que la tapicería
es importante que sea de una textura lisa. Pref ieren el
acolchado suave tanto en el siento como en el respaldo y
también los reposabrazos largos y reclinados para que faciliten
la acción de sentarse
y levantarse.
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3.- Las personas con osteoartritis
de cadera tienen gran dificultad en levantarse del asiento; también
la altura del asiento y el diseño de los reposabrazos son muy
importantes. Un asiento llano y ligeramente inclinado hacia atrás
es más confortable que otro con una inclinación más pronunciada.
4.- Las personas con dolor
lumbar generalizado dan más importancia a un buen encaje lumbar
que a un soporte de hombros, cuello y cabeza; y un firme, profundo
y bien formado acolchado del respaldo.
Conclusión
Es
muy importante saber Para gué se va a utilizar el sillón y Por
quien. De esta manera realizaremos una elección apropiada teniendo
presentes las exigencias básicas que debe cumplir un sillón y
los aspectos ergonómicos que se deben tener presentes al exigir
el modelo y tipo de sillón.
Aunque estos sillones
se denominan geriátricos porque van destinados a este colectivo,
realmente, siguiendo los consejos
ergonómicos, se pueden elaborar programas de asientos para tocas
las personas, sean o no, mayores
BIBLIOGRAFÍA
.-
Dossier prensa 1.992-1.993, Las Provincias 21/10/92.
.-
Revista Biomecánica n15, Septiembre 94, pag. 7-9,
.-
Guía de Recomendaciones parael diseño de mobiliario ergonómico.
Instituto deBiomecánica de Valencia 1.992.
.-
Siéntese, por favor. industrias Ortopédicas Otto Bock.
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