LA MITAD DE LOS ESPAÑOLES DE MÁS DE 60 AÑOS SE PLANTEA
LA POSIBILIDAD DE VIVIR EN UNA RESIDENCIA
Según un estudio realizado recientemente por DBK a partir de 600 entrevistas
con personas mayores de 60 años residentes en hogares españoles
y en municipios de más de 50.000 habitantes, el porcentaje de personas
que contempla la posibilidad de vivir en un futuro en una residencia para la
tercera edad alcanza el 47%. Por otro lado, el 28% de la muestra analizada dispone
de una persona que le asiste en el hogar, porcentaje que se incrementa significativamente
conforme aumenta el nivel de renta.
El porcentaje de personas que contempla la posibilidad de vivir en un futuro
en una residencia para la tercera edad es significativo. De esta forma, el 47%
de la muestra analizada afirma que se iría a vivir a un centro de este
tipo, el 37% declara que no lo haría y el 16% restante manifiesta que
no lo sabe. Las mujeres y las personas que viven solas son las que en mayor
medida contemplan la posibilidad de vivir algún día en una residencia.
La atención personalizada, el hecho de estar acompañado y la
asistencia médica son las principales ventajas percibidas de vivir en
una residencia para la tercera edad. Cabe señalar, no obstante, que el
21% de la muestra no encuentra en las residencias para la tercera edad ninguna
ventaja.
Respecto a los inconvenientes, destaca el hecho de no estar con la familia,
al ser mencionado por el 25% de la muestra. A continuación figuran la
pérdida de privacidad, la menor libertad por la rigidez de horarios,
el no tener sensación de hogar y el coste.
El 40% de la muestra señala que en el caso de que se fuera a vivir algún
día a una residencia preferiría que estuviera en el centro urbano,
frente al 25% que se inclina por una residencia ubicada en las afueras. Por
su parte, el 74% manifiesta que acudiría a una residencia pública,
mientras el 26% restante señala que trataría de ir a una privada.
La asistencia médica es el aspecto de las residencias para la tercera
edad al que se atribuye una mayor importancia, seguido de la preparación
del personal, la disposición de habitaciones individuales y la calidad
de las instalaciones.
Por otro lado, el 28% de la muestra manifiesta que dispone de una persona que
le asiste en el hogar. Este porcentaje se incrementa significativamente conforme
aumenta la renta, superando el 50% en el segmento de ingresos familiares mensuales
netos superiores a los 2.000 euros.
Las asistentas tradicionales y los familiares/amigos son las personas que en
mayor medida prestan servicios de asistencia en el hogar. A gran distancia se
sitúan el personal del servicio social público y de empresas especializadas
en servicios asistenciales. Así, sólo el 5% de las personas con
ayuda en el hogar declaran que este servicio es prestado por empresas especializadas.
Por otro lado, el 49% de los entrevistados conoce el servicio de teleasistencia.
A pesar del notable conocimiento, el grado de contratación del servicio
es reducido, de manera que sólo el 8% de la muestra analizada lo tiene
contratado. El índice de contratación se incrementa significativamente
en las personas de mayor edad, alcanzando el 16% en el segmento de más
de 75 años.
Fuente:
Informe Especial de DBK:"La Demanda de Residencias y Servicios Asistenciales
para Mayores"