EN ARAGÓN: RESIDENCIAS SIN PERMISO DEFINITIVO
La existencia en Aragón de una normativa de autorización que
somete a las residencias a un sistema de autorización complejo está
generando algunos problemas en esa comunidad.
El sistema somete a los promotores de una residencia a tres autorizaciones:
una previa en la que se autorizaría el proyecto, una segunda provisional
que se otorga cuando la residencia ya está construida y una tercera,
la definitiva, que se otorgaría pasado un tiempo al comprobar que funciona
correctamente. El problema es que las residencias que esperan la autorización
definitiva aparecen como no autorizadas y, una curiosidad, en el segundo artículo
del que hablamos, la DGA dice que desconoce el número de residencias
que funcionan con la autorización provisional
Por un lado, leemos en ABC una noticia en la que nos habla de un informe realizado
por el Justicia de Aragón (defensor del pueblo autonómico) en
el que avisa de la existencia de residencias en situación alegal que
"no están mal" pero donde los residentes son vulnerables al
no recibir el control de las administraciones. Sorprende del artículo
que el Justicia haya dedicado NUEVE AÑOS para hacer un informe de 470
páginas visitando 123 centros (de los 293 existentes en la comunidad).
Suponemos que lo de los 9 años debe ser un error de transrcipción
o que no debía considerar la situación demasiado grave cuando
ha tardado tanto tiempo en acabar el informe sin advertir previamente de la
situación. Veamos el artículo:
El Justicia de Aragón, Fernando García Vicente, alertó
ayer de la existencia de algunas residencias alegales en la Comunidad Autónoma,
centros que «no están mal» pero donde los ancianos son «más
vulnerables», ya que están «fuera del control» de las
administraciones.
Así lo indicó a los medios de comunicación después
de presentar el «Informe sobre la situación de las residencias
de personas mayores en Aragón» en la Comisión de Peticiones
y Derechos Humanos de las Cortes autonómicas, un documento de más
de 470 páginas a cuya elaboración se han dedicado nueve años
en los que se han visitado 123 centros de este tipo.
«Hay algunas residencias en la que faltan algunos requisitos legales para
su apertura», dijo el Justicia, al tiempo que reconoció que aunque
son centros que «no están mal» hay que tener en cuenta que
«están de alguna forma fuera de control» y los ancianos que
viven allí «son más vulnerables» y «están
más indefensos», una situación que a su juicio «se
da más en la ciudad que en el mundo rural» y a la que hay que responder
con la coordinación de las administraciones.
Ver fuente original
En El Heraldo de Aragón vemos el otro lado de la noticia. La perspectiva
de la DGA y unas posibles discrepancias entre ésta y el Ayuntamiento
de Zaragoza.
La Consejería de Servicios Sociales reconoce que muchas residencias
de mayores privadas carecen de las licencias y permisos definitivos para ejercer
la actividad. La mayoría, y algunas ni siquiera eso, funcionan con un
"informe favorable" emitido por el Gobierno de Aragón tras
inspeccionar las instalaciones. Sin dicho informe y sin licencia de actividad
municipal, hay residencias que están abiertas. Algunas funcionan así
desde hace más de 10 años.
Estas condiciones fueron denunciadas por el Justicia de Aragón en
el informe sobre la situación de residencias para personas mayores en
Aragón, que presentó el lunes, después de visitar 120 centros
de Aragón en los últimos nueve años. Recomendó que
aumentara el personal de inspección (ahora hay siete funcionarios), y
se ejerciera un mayor control administrativo para agilizar los trámites.
"Es fundamental para la concertación de plazas públicas y
para reforzar la seguridad jurídica", precisó.
El presidente de la Asociación de Centros de Asistencia y Servicios
Sociales de Aragón (ACASSA), Antonio Morlanes, también admite
que un gran número de empresarios todavía no tienen el número
de registro de entidades pero que pueden prestar estos servicios. Según
explica, tras pedir la licencia urbanística y construir el espacio, se
solicita la apertura a la DGA, quien facilita el decreto de mínimos para
que se cumpla. Aunque no siempre se consigue la licencia municipal de actividad,
tras una inspección previa Servicios Sociales emite un informe favorable.
El Gobierno de Aragón informó ayer de que el número
de residencias que operan con autorización provisional es un dato que
no está disponible. No obstante, el director gerente del Instituto Aragonés
de Servicios Sociales (IASS), Juan Carlos Castro, asegura que "es una cuestión
de normativa urbanística" que no afecta a la actividad de una residencia,
ya que desde los servicios de inspección se encargan de que reúna
las condiciones. En este sentido, desde el Ayuntamiento de Zaragoza indican
que si no se les concede la licencia de actividad es porque no cumplen con la
normativa que, por otra parte, no deja lugar a la interpretación del
funcionario.
En Aragón hay 293 centros, de los que 158 son residencias privadas
mercantiles (se distinguen de las privadas sociales gestionadas por fundaciones
u órdenes religiosas). Desde el sector privado, especifican que en todo
Aragón hay residencias en esta situación, pero especialmente en
Zaragoza y su entorno metropolitano. Algunas de las sociales tampoco tienen
todos los papeles.
"Es una situación de anarquía total", indica el
presidente de la asociación. Por ello, y con la próxima puesta
en marcha de la Ley de la Dependencia, el sector privado espera que el Gobierno
de Aragón publique una orden de acreditación de centros, en la
que se tendrían que detallar los requisitos que tienen que cumplir. Sin
embargo, "por parte de la administración, no nos han indicado todavía
cuáles son las condiciones. El decreto que está vigente es muy
antiguo, no es preciso, y siempre te encuentran algo para no cumplirlo",
critica.
La norma que se aplica es el decreto 111/1992, por el que se regulan las
condiciones mínimas que han de reunir los servicios y establecimientos
sociales especializados. En esta misma orden se indica que cuando se detecte
la apertura, modificación o cierre de cualquier establecimiento sin la
autorización previa, se procederá a la regularización o
se puede decretar cautelarmente el cierre total o parcial del centro hasta que
se resuelva el procedimiento. Sin embargo, la realidad es que no se producen
cierres. Por ello, se puede funcionar con licencias provisionales. "Casi
todos estamos así porque en muchos casos el problema es que el Ayuntamiento
de Zaragoza no da la licencia definitiva de apertura y de actividad", señala
Morlanes. De hecho, hay centros que han tardado diez años en conseguir
la licencia de actividad. Otras ni siquiera la podrán obtener porque
se encuentran en instalaciones o pisos que no pueden adaptarse a la normativa
porque no tienen espacio suficiente.
No obstante, indica que todas las empresas de ACASSA tienen informe favorable,
aunque saben que alguna no asociada funciona sin él. Todas se incluyen
en un censo que tienen en cuenta los trabajadores sociales y hospitales a la
hora de facilitar recursos a las familias. En el caso de que el Gobierno de
Aragón detecte deficiencias en alguna inspección, se les puede
retirar el informe favorable y se les tacha en el censo pero, sin embargo, pueden
continu