18/08/2015

Cultivar hortalizas y cuidar gallinas en una residencia de ancianos

Como cuando vivían en sus pueblos de procedencia, los moradores de residencia de mayores de Cedrillas, Teruel, se despiertan con el cantar del gallo. Ahora, aunque de forma más pausada, también pueden levantarse y acudir a atender a los animales o a vigilar el fruto, pues en el geriátrico se han roturado varios huertos urbanos y se ha instalado un gallinero de los que se ocupan los propios residentes. La directora de la residencia, implicada en la atención centrada en la persona, María Ángeles Viñado, comenta que «la parte sanitaria está, por supuesto, pero  no  damos  un  trato  hospitalario  a  nuestros  residentes,  sino  que pretendemos que se sientan como en su casa».

Atención centrada en la persona en residencias de ancianos 

La experiencia comenzó en el mes de junio con el objetivo de «mantener la motivación de los residentes» con actividades que han desempeñado durante toda su  vida,  explica la  directora, pues  prácticamente todos los ancianos proceden del medio rural por lo que las labores del campo y el cuidado de animales es algo que forma parte de su modo de vida, de sus Gallinero en una residencia geriátricaexperiencias y conocimiento vital.  Timoteo Moya es uno de ellos, su lugar de origen es de Miravete de la Sierra, donde este mes irá a pasar algunos días, y es quien se ocupa de atender el huerto y las gallinas, con la ayuda de algunos de sus compañeros. Está muy contento con la iniciativa y explica «yo lo hago muy a gusto, he trabajado toda la vida en el campo, con animales».

 A la espera de los primeros huevos en la residencia

Como el resto de los residentes, ya tiene ganas de recoger los primeros tomates, aunque, como se «se han sembrado tarde», habrá  que esperar unas semanas. Tampoco de han recogido, de momento, huevos de las dos únicas gallinas, pero Moya explica que eran jóvenes y que no tardarán en hacerlo.  Para Timoteo Moya es una ocupación gratificante cuidar del huerto y de los animales y a otros ancianos les motiva salir a ver cómo se pasea el gallo por el jardín o cuántas flores han salido en las plantas de las judías y los tomates. La actividad se completa con talleres sobre memoria en los que se recuerda cómo eran los trabajos del campo en su juventud, los productos derivados de los animales y cómo la tierra era la base de su alimentación cotidiana.  

Cuidando las gallinas y el huerto por parte de los residentes 

Además, junto con los residentes también se ha implicado algún familiar que se  ha  ocupado  de  sembrar  las  espinacas  y  trasplantar  algunas  de  las tomateras,  con  lo  que  se  aumenta  la  socialización  y  se  enriquecen  las relaciones. María Ángeles Viñado reconoce que a algunos ancianos les cuesta colaborar con las tareas del cuidado de las gallinas y el huerto, pero indica que la iniciativa se acaba de poner en marcha y confía en que «poco a poco vayan entrando». Para motivar a los menos animados se van a llevar a realizar talleres que les ayuden en la organización de las tareas. Pero, colaboren o no, los animales  y las hortalizas les sirven  de  entretenimiento y  de  tema  de conversación y se esperan las verduras de la cosecha propia. 

La iniciativa de esta residencia geriátrica es una manera magnífica de implicar a  las personas mayores en su día a día, hacerles ver que  son útiles  y, además, estar en contacto con la naturaleza. Una de las cosas que más satisfacción da al ser humano es comer y compartir los alimentos que uno mismo produce.  

Para completar esta noticia recomendamos leer una entrada de un blog sobre una residencia geriátrica de Soria en la que también cuidan gaillnas.

Web de la residencia

Residencias geriátricas en Teruel

Así lo ha explicado el Diario de Teruel