30/08/2012

LA UIMP ABORDA LA INNOVACIÓN EN ATENCIÓN A LA DEPENDENCIA

El próximo lunes, día 3 de septiembre se inaugura en el Palacio de La Magdalena, de Santander, un curso de cuatro días sobre Envejecimiento y dependencia en el que se presentarán las bases teóricas y prácticas, así como diferentes experiencias de aplicación  de un nuevo modelo de atención a las personas mayores que necesitan cuidados permanentes: el Modelo de Atención Integral y Centrada en la Persona (AICP). Se basa éste en el Pilar Rodríguezrespeto a la dignidad y a la autonomía de las personas que necesitan apoyos  y propugna  que  pueda recibirse  la atención y cuidados que requieren (sea en su casa, sea en una residencia) pero sin menoscabo de sus derechos (intimidad, privacidad, imagen) y  atendiendo y respetando también sus preferencias y estilo de vida.  Lo anterior requiere reconceptualizar y mejorar los servicios tradicionales de atención en domicilios y residencias, tal como se está haciendo en la mayor parte de  los países de la OCDE.

Dos Comunidades Autónomas (País Vasco y Castilla y León), que siempre han destacado por el avance y la innovación de sus políticas sociales, han apostado por este nuevo modelo y lo están implantando en sus respectivos territorios.

La Fundación Pilares para la Autonomía Personal, que patrocina y dirige este curso, ha hecho de la defensa del  modelo AICP  una de sus señas de identidad y colabora y apoya las experiencias mencionadas. El modelo ha mostrado su eficacia y eficiencia y es generador de muchos puestos de trabajo.

En este curso, que ha despertado gran expectación y al que acudirán más de 120 participantes,  se dan cita como ponentes los más destacados expertos en su conocimiento del modelo.

LOS DATOS DE CONTEXTO

En España el número de personas mayores de 65 años era de  8.093.557, según datos del INE para 2011.  Esta grupo de población se doblará en el año 2049 (habrá 15.325.273).  Los mayores de 80 años, que ahora son  2.404.094 llegarán en 2049 a 5.644.340.

Teniendo en cuenta que el 38% de las personas mayores de 80 años tienen una situación de dependencia y que necesita cuidados permanentes, es evidente que la demanda de cuidados en los próximos años se incrementará sensiblemente.

Ahora las personas que tienen problemas de dependencia son atendidas principalmente por su familia y, en especial, por las mujeres.  Pero el indicador de potenciales cuidadores, que pone en relación la población que tiene entre 45 y 64 años con el número de personas  mayores  se está reduciendo notablemente: Si en el año 1980 había dos personas potenciales cuidadoras por cada persona mayor de 65 años, esa ratio ha bajado a 1,5 en el año 2010 y se reducirá hasta el 0,7 en 2049.

Todos los países del entorno de la OCDE se preparan para lo que algunos denominan  "la bomba demográfica”.  E intentan hacerlo buscando opciones que sean sostenibles económicamente y que respeten los deseos de las personas mayores, cada vez más reivindicativas y exigentes de sus derechos.

 En España el 87,3% de las personas mayores  prefieren continuar viviendo en su casa, aunque sea en solitario. Su temor principal en la vejez es la pérdida de la salud y depender de otros para su cuidado, pero  pocas se inclinan por la opción de ir a una residencia (el 18%) en caso de necesitar cuidados permanentes porque creen que pierden el control de su vida, al ser otros los que deciden por la persona: cuándo levantarse/acostarse, qué comer, qué hacer…

Sin embargo, como el denominado "apoyo informal”, es decir, el que presta la familia y, en especial, las mujeres, está en claro declive y casi en riesgo de desaparición, parece necesario que la sociedad adapte su oferta de servicios para que las personas puedan recibir los cuidados sociosanitarios que precisan en su propia casa (y también utilizando  tecnologías, como la teleasistencia y domótica) o bien en una residencia que reúna las condiciones necesarias para ofrecer  atención profesional de calidad y, al tiempo, que su ambiente hogareño y las actividades cotidianas hagan que las personas puedan sentir que viven "como en casa”. Esto es lo que se pretende desde el modelo AICP.