26/05/2016

El nuevo concepto de residencia de mayores en Castilla y León

Más de 300 responsables de residencias para personas mayores se reunieron en Valladolid convocadas por la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades para impulsar el modelo «En mi casa».

Castilla y León, junto con el País Vasco, es pionera en España en este modelo de convivencia que se inició con el gobierno del PSOE, pero que fue frenado por siguiente ejecutivo.

Este modelo lleva años de éxito en los países nórdicos y los expertos defienden que su implantación debe estar por encima de colores políticos y de prejuicios como el de que personas afectadas por demencias no pueden acceder a él.

En «En mi casa» los profesionales atienden siempre al mismo grupo de personas mayores, no rotan, y la asistencia está basada en la atención personalizada y la participación de las propias personas, a las que se les escucha y se respeta sus deseos y opiniones con respecto a cómo quieren vivir, aunque sufran deterioro cognitivo y tengan menos autonomía. En este modelo, personas con graves demencias mejoraban su calidad de vida de manera visible.

«En mi casa» desarrolla unidades de convivencia dentro de las residencias para acercarse a un hogar real con espacio donde desarrollar una vida y unas aficiones elegidas por el propio residente.

En Castilla y León ya hay cien centros que siguen este modelo, apoyados por dos decretos y, sobre todo, por los profesionales del sector, y el objetivo es llegar en breve a los alrededor de mil que hay en la Comunidad. Las asociaciones Lares y Acalerte han iniciado una transformación que pretende cambiar el concepto de residencias que se confundían con hospitales, aunque se mantengan centros sociosanitarios y diferentes niveles de atención.

El modelo de unidades de convivencia persigue que la persona mayor, cuando decide que es el momento, o cuando se ve en la necesidad de ir a vivir a una institución, sienta que cambia de casa, pero solo eso, pues sigue tomando sus decisiones, aunque sea con apoyo, que los horarios y actividades se adaptan a sus gustos y necesidades, que los profesionales son siempre los mismos y una referencia, que la familia es parte fundamental y que siempre está la puerta abierta.

En definitiva, la calidad de vida no solo está en el cuidado de la salud, también está en llevar una vida con sentido y acorde a los deseos que se tienen, y esto no tiene porqué ser más caro que el modelo de residencia geriátrica tradicional.