19/07/2016

Una residencia pequeña que hace muchas cosas grandes

Es cierto que con grandes medios y presupuestos se pueden hacer muchas cosas, pero, cuando hablamos de calidad de vida de las personas mayores en las residencias geriátricas, muchas veces no se trata de invertir dinero, sino de invertir en ilusión y ganas.

 

Residencia de ancianos Mossèn AntonUn magnífico ejemplo es la residencia Mossèn Antón, en Sant Adrià del Bessos, ciudad del área urbana de Barcelona, en la que con abundan las actividades útiles y significativas para los residentes, se convive con el barrio y es un centro abierto a la convivencia intergeneracional.

 

Para conocer un poco mejor sus actividades, se puede acceder a su Residiari, el boletín trimestral de actividades:

Para ilustrar lo especial de estas actividades, que muestran una residencia para mayores viva, alegre y abierta a la sociedad pasamos a relatar algunas de ellas.

 

Una que este año ha tenido gran éxito, y que se ha realizado gracias a la generosidad de los vecinos del barrio de Sant Joan Baptista, es celebrar una chocolatada en la calle para celebrar las fiestas y a la que los residentes de Mossèn Antónfueron invitados.

 

Otra interesante experiencia es la aplicación de los métodos pedagógicos de María Montesori adaptados a las personas mayores con deterioro cognitivo para favorecer su autonomía y mejorar algunas de las habilidades que se han ido perdiendo.

 

Las tardes de la residencia tienen interesantes actividades, como el cine de los martes o los conciertos de los viernes a cargo de jóvenes estudiantes de la escuela municipal de música.

 

Desde 2013 y en colaboración con la Asociación Juvenil Barnabitas se realiza una actividad de huerto urbano con gran éxito. Las actividades y talleres se hacen en el propio huerto de la residencia o en el local de la asociación: elaboración de un espantapájaros, taller de hierbas medicinales, elaboración de colonias, labores se siembra y cosecha…

 

Para favorecer la integración vecinal, los lunes los residentes van de compras por el barrio y no solo de compras personales, sino encargos para el disfrute o funcionamiento de la propia residencia: fruta, palomitas para el cine de los martes, globos y accesorios para las fiestas de cumpleaños, etc. Esta actividad refuerza su presencia positiva entre los vecinos y les da a los residentes una actividad significativa.

 

Nada de las maravillosas actividades cuesta mucho dinero, lo que demuestra que las ideas pueden parecer pequeñas, pero se convierten en grandes cuando tienen excelentes resultados. Y convertir una residencia para mayores en un auténtico hogar.