02/04/2008

EL 90% DEL SAD GALLEGO LO PRESTAN LATINOAMERICANAS

90% DE LAS PERSONAS QUE PRESTAN ATENCIÓN DOMICILIARIA EN GALICIA SON LATINOAMERICANAS

 

Es algo sabido que el sector geroasistencia concentra a un alto número de personas que han inmigrado de países latinoamericanos. También lo es que muchas de estas inmigrantes, antes de conseguir regularizar su situación, encuentran en los servicios domésticos un espacio jurídicamente opaco en el que trabajar. Lo que sucede es que dentro de la "labores domésticas" en muchas ocasiones lo que de verdad se encuentra es el cuidado de personas mayores o niños. En esos casos estas personas lo que prestan es una especie de atención domiciliaria invisible.

Un artículo que hemos encontrado en Latinoamericaexterior.com habla sobre el tema en unos términos que puede llevarnos a reflexionar sobre los muchos problemas que encuentran las empresas de SAD para comercializar sus servicios.

El 90% de las personas que prestan atención domiciliaria en Galicia son latinoamericanas
El perfil es el de una mujer mayor de 40 años en situación irregular que encubre su labor con la de empleada de hogar.

Una tarea que hasta hace poco era casi exclusiva del entorno familiar recae ahora en personas ajenas a él. Estos trabajadores se ocupan principalmente de ancianos, enfermos de alzhéimer y niños y adultos discapacitados.

Aunque falta constancia de cuántos son, de cómo es su trabajo y de las condiciones en que se desarrolla, puede afirmarse que el perfil de estos trabajadores es el de una mujer hispanoamericana mayor de 40 años, en situación irregular, empleada de hogar pero también cuidadora de personas necesitadas o de enfermos por unos 600 euros mensuales o por 7 ó 9 euros la hora.

Los expertos consultados por ‘La Voz de Galicia’ señalan que los inmigrantes recién llegados apenas tienen más opción que prestar servicios domésticos bajo los que se encubren otros como el cuidado de niños, ancianos y enfermos. Guillermo Fernández-Obanza, de Ecodesarrollo Gaia, afirma que el de la atención a personas necesitadas es el "último nicho laboral de la inmigración por los sacrificios que requiere y la escasa compensación”.

El contrato obliga a afiliarse a la Seguridad Social bajo el régimen de empleados de hogar, cuya regulación en España "es muy mala, por eso la mayor parte de las personas trabajan al margen de él”, señala el portavoz del Foro de Inmigración, Miguel Fernández.

Economía sumergida

Esa situación es caldo de cultivo para la economía sumergida, recurso de urgencia para muchas mujeres inmigrantes, según también reconoce Carmen Brea, de UGT Galicia. De hecho, los datos oficiales sólo registran 3.815 extranjeros adscritos a ese régimen, que no concede derecho a prestación por desempleo y baja laboral sólo a partir del vigésimo noveno día de enfermedad.

Los ‘contratos’ se resuelven entonces "pactando personalmente las condiciones y a partir de ahí puede haber de todo”, concluye Miguel Fernández. Aquí cabe una variada gama de obligaciones para la ‘contratada’: cocinar, planchar, limpiar, hacer la compra, recados y cuidar de niños y mayores, enfermos o no, en régimen de internado y con una tarde o un día libres.