30/09/2013

¿TIENEN LOS MAYORES ACTIVOS UNA DEUDA CON LOS DEPENDIENTES?

El 14 de diciembre de 1990, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su resolución 45/106, designó el 1 de octubre "Día Internacional de las Personas de  la Tercera Edad", en seguimiento a las iniciativas tales como el Plan de Acción Internacional de Viena sobre el Envejecimiento, aprobado por la Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento celebrada en 1982 y respaldado, el mismo año, por la Asamblea General de las Naciones Unidas. El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha instado a reafirmar el compromiso de defender los Principios de las Naciones Unidas y avanzar en la construcción de una sociedad para todas las edades.

Residencia Barrika Barri 

Al abrigo de esta sentencia y de la realidad de las personas mayores en el País Vasco, Gabirel Azaola, director de una residencia para personas mayores de Bilbao, aporta algunas reflexiones e ideas innovadoras que faciliten el cumplimiento de la citada expresión de Ban Ki-moon. Gabirel asume que "la Ley de Dependencia no supuso un cambio en el acceso a las residencias, dado que las competencias de las Diputaciones sobre estas ayudas son anteriores y el esfuerzo realizado para garantizarlo indudable. Si lo fue con la figura del cuidador en el entorno familiar, sobre el cual habría que reflexionar”.

 

Aprovechando la efeméride del día internacional de la persona mayor, Gabirel Azaola asume que "pese a esa realidad, el debate sobre el sostenimiento de lo ya alcanzado exige ser más imaginativos y valientes a la hora de buscar soluciones sin que se resienta la cobertura”. En este campo, recuerda dos ideas que están recobrando fuerza: el seguro de Dependencia y la hipoteca inversa. "Los nuevos tiempos hay que afrontarlos con nuevas herramientas”, subraya el gestor, quien añade que "en tiempos de crisis importante como la actual no se puede caer en la tentación de recurrir a soluciones simplistas como la guerra de precios en las residencias porque esa batalla revierte en menos recursos y una peor atención a las personas mayores”.

 

La mencionada crisis deriva en una disminución de la demanda de camas. Gabirel Azaola asume esta realidad y expresa la necesidad de hacer "una gestión más novedosa e innovadora para atraer. Ha de recurrirse, por ejemplo, al envejecimiento activo más allá del sentido actual”. Esta sugerencia va más allá de la acepción clásica del término envejecimiento activo. "No hablo solo”, dice, "de las personas que están a un paso de jubilarse o recién jubiladas sino de gente mayor de 85 años, dependiente y asistida”.


¿Cómo encuadrar a este sector de la población en el término? Gabirel ofrece algunas respuestas a esa pregunta. "Hoy apenas se contempla el envejecimiento activo en esta franja de edad tan elevada y con tantas necesidades, pero sí hay soluciones aplicables a su realidad”. A la hora de ilustrar esta afirmación con ejemplos, recurre a los que tiene más a mano en la residencia en que trabaja. "Se pueden organizar talleres de trabajo cognitivo o hacer un uso de las pizarras digitales y las nuevas tecnologías acorde a las capacidades de la persona. En ningún caso podemos hablar de aparcar a los mayores en las residencias. Además”, prosigue, "es bueno pensar en la integración de la familia a través de ideas innovadoras como la creación de txikigunes en los centros para crear entornos de relaciones intergeneracionales”.