18/04/2006

AUMENTA DEMENDA DE SAD EN CÁDIZ

AUMENTO DE LA DEMANDA DE ATENCIÓN DOMICILIARIA EN CÁDIZ

 

Así aparece en el Diario Digital de Cádiz de 18 de abril.

La tercera edad es la edad de la paciencia: paciencia para entrar en un geriátrico y, paciencia, también, si se quiere contar con ayuda a domicilio pública para permanecer en casa todo el tiempo posible o mientras queda libre un hueco en alguna residencia.
En diciembre de 2004, 232 personas, en su mayor parte ancianos, esperaban a acceder al servicio de atención domiciliaria del Ayuntamiento gaditano. Que alguien fuera a su casa un par de veces por semana para ayudarles en la limpieza, acompañarlas al médico, a moverse… La gran demanda que tiene este programa municipal hizo que la Delegación de Asuntos Sociales decidiera aumentar el presupuesto y, con él, el número de personas beneficiadas.

"Sacamos a cien personas de la lista de espera", indica el concejal del área, Juan Antonio Guerrero. Efectivamente, de los 411 atendidos en 2004 se pasó a 531 en 2005. Para este año se han vuelto a aumentar los presupuestos para este programa porque, pese al aumento de plazas, no se ha conseguido disminuir la lista de espera. Por el contrario, ha aumentado.

Cuando acabó el pasado año, había 237 personas esperando a ser atendidas, cinco más que el anterior. Guerrero indica que, gracias al nuevo esfuerzo presupuestario que se hará este año, cien más tendrán pronto a alguien en su casa. Pero teme que la lista seguirá aumentado, porque la población envejece y hay más gente sola. Si a lo largo de 2004 eran 169 personas las que pidieron acceder al programa, a lo largo de 2005 fueron 218, de las que acabaron incorporándose 151 (58 más que el ejercicio precedente), 38 del casco antiguo y, el resto, de extramuros.

Y eso que también hubo bajas, un centenar desde enero hasta el pasado diciembre. La causa más repetida para suspender el servicio fue el fallecimiento del usuario (33 casos), aunque en otros 19 lo que ocurrió es que ingresó en una residencia geriátrica. La iniciativa propia, el cumplimiento de objetivos o un cambio en las circunstancias acapararon el resto de los casos.

Los mayores lo tienen difícil para entrar en una residencia, especialmente si ésta es pública y, por lo tanto, barata. Las listas de espera para los geriátricos duplican al número de plazas, y se ven resignados a esperar algún hueco para acceder. Para lograr ser atendidos a domicilio también han de esperar, aunque menos. Dicen las estadísticas municipales para el pasado año que el 43,44 por ciento de los ancianos pasaron de solicitantes a usuarios en tres meses o menos. Otro 32,78 por ciento tuvo que esperar más de un año, mientras que un 10,65 aguardó entre siete y nueve meses, cerca de un diez por ciento entre cuatro y seis meses y un 3,2 por ciento, entre 10 y 12 meses.

¿Quiénes son los que lo consiguen? El perfil, según indica el concejal, es el de una mujer viuda, de edad avanzada (de 75 años en adelante), de nivel cultural muy bajo, ingresos limitados, que viven solas y tiene tanto problemas sanitarios como de soledad y aislamiento.

En el caso de los que viven en el casco histórico, a estos problemas se unen las barreras arquitectónicas que hay en muchas de las viviendas.

Pero no son sólo mayores los que acceden a este servicio, que aunque no es gratuito, tiene la ventaja de que la aportación depende de los ingresos del usuario. De los atendidos el pasado año, 444 eran mayores, pero otros 52 eran discapacitados y el resto respondían a otra casuística. Por zonas, la mayoría de los atendidos viven en extramuros, 379 frente a los 152 del casco antiguo.