12/04/2011

CONCLUSIONES DEL CONGRESO DE LA SEEGG

La Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica que acaba de celebrar en Murcia su congreso anual, ha hecho públicas las conclusiones del mismo, que transcribimos a continuación.

En el envejecimiento se tienen que tener en cuenta las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, uno de los ejemplos es la presentación de la sintomatología.

En la última etapa de la vida hay el doble de mujeres que hombres que viven solas presentado más limitaciones físicas y menos recursos económicos.

Existen diferencias en el proceso de envejecimiento entre hombres y mujeres que están mediadas por factores sociodemográficos, económicos y culturales.

La mujer tiene una manera particular de envejecer, debido a su capacidad para mantener la actividad y el interés por la vida. A medida que envejece y después de haberse dedicado a los demás miembros de la familia, se siente por fin dueña de su vida, lo que le permite un afrontamiento más eficaz de la jubilación.

Con la edad, la mujer desarrolla un rol social poco valorado por la sociedad pero con contribuciones tan significativas como la trasmisión de valores, el refuerzo de las redes sociales, el cuidado del hogar y de otros miembros de la familia, además de su aportación invisible a la economía general del país a través del trabajo no remunerado.

La prescripción enfermera se consolida como una respuesta cómoda, ágil y segura a las necesidades del usuario. Potenciando el uso eficiente de los recursos al mejorar la accesibilidad, dar respuesta en un acto único, disminuir la frecuentación y favorecer una mayor capacidad resolutiva del proveedor de cuidados.

Esperamos que el impacto global que supone la prescripción enfermera desde el ámbito sanitario, con el desarrollo de la Ley del Medicamento llegue también al ámbito socio-sanitario favoreciendo su aplicación de forma generalizada.

Está plenamente justificada la necesidad de trabajar los indicadores de seguridad del paciente como oportunidad de mejora de la calidad en todos los niveles de atención al mayor.

Podemos constatar que durante los últimos años la Seguridad del Paciente ha sido una prioridad para el Ministerio, trasladándose esta inquietud a las diferentes CCAA en las que se está trabajando, a distinto ritmo, en un proyecto global de calidad asistencial, especialmente en el ámbito hospitalario, que sería preciso extender al contexto socio sanitario.

El proyecto EARCAS viene a ocupar un espacio necesario para desarrollar la Seguridad del Paciente en los centros socio sanitarios. Este punto de partida, ya sin retroceso, debe de ayudarnos a establecer la seguridad como un valor prioritario a alcanzar en las instituciones de atención al mayor.

Enfermería debe de cubrir adecuadamente las necesidades y expectativas del mayor y su familia en busca de cuidados de excelencia desde, con y para el mayor.

El cambio de estrategia frente al ICTUS promovido desde el Ministerio de Sanidad refrenda el valor del cuidado y el papel de la enfermera frente a este problema de salud, cuyas intervenciones han de poner el acento en la detección de los factores de riesgo, la formación de los profesionales, la información a la población, el aumento de la autonomía del paciente, la creación de protocolos y la investigación.

Hablar de enfermera gestora de casos supone desarrollar una Enfermería de práctica avanzada donde la enfermera geriátrica tiene que tener puesta su mirada. El conocimiento de los recursos (NOC) es uno de los criterios que nos permite evaluar la coordinación y movilización de los mismos, elementos clave para alcanzar con éxito el objetivo marcado.

El tabú sobre la muerte ha favorecido el desarrollo de los cuidados paliativos a domicilio. El control de síntomas y en especial el abordaje del dolor total, donde englobamos depresión, miedo, pena, rabia, ansiedad…, nos permite generar la paz necesaria para conseguir un buen fin de vida.

El cuidado del mayor en el domicilio se deriva cada vez con más frecuencia hacia cuidadores no profesionales externos a la familia, la cual presenta serias dificultades para hacerse cargo de su cuidado.

Esta circunstancia puede ser el origen de situaciones de vulnerabilidad, por lo que  los profesionales de Enfermería deben de estar alerta, para garantizar que se cumplan los derechos mínimos tanto de los cuidadores como de las personas cuidadas.

El maltrato en las personas mayores tiene peculiaridades respecto a otras formas de maltrato que se ejercen en el ámbito familiar. El ser mujer aumenta la posibilidad de ser maltratada y se agrava por la asignación tradicional de roles dentro de un marco patriarcal. Debemos de tener en cuenta que el perfil del agresor varía en base al género, donde el hombre ejerce una violencia física y sexual mientras que la mujer utiliza el abuso emocional y el abandono o negligencia.

Uno de los elementos clave en la atención al mayor institucionalizado y su familia es posibilitar una buena comunicación, siendo ésta un indicador  de calidad.