12/11/2007

EL ENTORNO RURAL DIFICULTA LA ATENCIÓN A LA DEPENDENCIA



La mayor parte de los recursos asistenciales destinados a atender a las personas con dependencia se concentran en las zonas urbanas que es dónde numéricamente existe mayor número de personas dependientes. Las personas mayores que residen en zonas rurales suelen disponer por lo general de una oferta más precaria de recursos, no tan sólo en número y diversidad sino también en condiciones de acceso. Es por ello que las Administraciones Públicas deben afanarse en evitar que se produzca un "aislamiento rural" de estas personas potenciando programas en estos entornos. Un estudio realizado por "Solidaridad Intergeneracional" así lo ha puesto de manifiesto.

En el medio rural de España residen en municipios de menos de 10.000 habitantes 14,3 millones de personas de las que 1.305.000 cuentan con algún grado de discapacidad (según datos del INE). Existen, además, mayores tasas de discapacidad y en situaciones de mayor severidad, ya que el 11,5% de la población rural declara tener algún tipo de discapacidad frente al 8,5% del resto de personas. Las familias se las arreglan lo mejor que pueden para atender a la dependencia, pero la situación se agrava por diferentes factores.

En primer lugar en las zonas rurales se pone de manifiesto que los dependientes tienen problemas a la hora de acceder a servicios para mejorar su calidad de vida. Se evidencia una falta de publicidad y/o difusión de los recursos que hay, además de que no llega la información a los potenciales beneficiarios. Se ha de tener en cuenta que la mayoría de programas de ayuda cambian cada año de fecha, contenido, requisitos, características de los beneficiarios, documentación etc. lo que complica el proceso todavía más en el entorno rural.

También el problema de la despoblación, y de la masculinización (como pasa en algunas zonas de Andalucía), provoca un más difícil acceso a los servicios básicos, lo que ocasiona desplazamientos a localidades más grandes para poder beneficiarse de ellos. Este hecho está empezando a ocasionar éxodos a zonas urbanas para poder tener la seguridad y tranquilidad de una atención adecuada en el momento preciso.

Es evidente que fallan los recursos asistenciales, sanitarios y de atención social adaptados al mundo rural. Servicios como la Teleasistencia o la Ayuda a Domicilio no se están prestando adecuadamente en zonas rurales. Según ha puesto de manifiesto Solidaridad Intergeneracional en un estudio realizado en una zona de Jaén, se podría decir que en algunos casos se están debilitando derechos universales a medida que el medio rural envejece y se despuebla.

Hacen falta por tanto incentivar políticas de integración de servicios en el ámbito rural y una cosa quizás más importante la colaboración y la comunicación interadministrativa para implantar programas que ya han sido experimentados y que están funcionando en diferentes partes de España.