23/02/2017

El grave problema de la despoblación rural

España es un país que envejece. La baja tasa de natalidad, el aumento de la esperanza de vida, la emigración de población joven y el estancamiento cuando no retroceso, de la población inmigrante es muchas zonas son factores que hacen poner en peligro servicios, cuando no núcleos de población.

Muchas provincias de nuestro país presentan una población rural dispersa y altamente envejecida, con una necesidades que son difíciles de cubrir y con pocas alternativas para revertir la situación de despoblación.

Pueblo abandonadoSegún el informe Población y despoblación en España 2016, publicado en enero por la Comisión de Despoblación de la FEMP (Federación Española de Municipios y Provincias), a partir del análisis de los últimos datos de población por municipios certificados por el INE y publicados en diciembre de 2016, el 50 % de los municipios españoles están en riesgo de desaparecer.

España tiene 8125 municipios, de los cuales 4995 tienen menos de mil habitantes, más de la mitad, de estos, 2652 localidades tienen menos de 400 habitantes. De estos casi 5000 pequeños núcleos, la mayoría tienen un escaso o nulo relevo generacional.

Además, 1286 municipios, contabilizan menos 100 vecinos: 48 más que en 2015 y 358 municipios más de los que había en el año 2000 con menos de 100 empadronados.

Es muy significativo que entre 2015 y 2016, España ha perdido 67 374 habitantes, y la mayoría ha sido en entre la población rural, pues las capitales de provincia españolas ha ganado unos 14 000 habitantes durante el último año.

Desde la Comisión de Despoblación de la FEMP se reclaman políticas de estado que remedien la grave amenaza de despoblación de las áreas rurales.

Sostener e incrementar la población de los pueblos pasa por dotarlos de servicios, aunque es una situación de pescadilla que se muerde la cola: si no hay niños, se cierra la escuela, sin escuela, no se instala población joven con idea de tener hijos; si no hay servicios de ayuda domicilio o centros de mayores, estos se trasladarán a las ciudades o a residencias que normalmente están en poblaciones más grandes,… y así pasa con el comercio, las ofertas culturales, las instalaciones deportivas…

Hace falta un plan de acción a nivel nacional donde los propios ayuntamientos en coordinación con las autonomías y el Estado implementen acciones directas que inviertan en servicios y calidad de vida de la población de mayor edad, la mayoría, y atraiga con incentivos laborales a los jóvenes.