11/11/2015

El trabajo mantiene joven el cerebro

La vida activa es clave para mantener una buena salud mental. La espera de la jubilación no debe ser la espera para no hacer nada, sino para hacer otras cosas.

Gracias a los avances en medicina, alimentación y bienestar en general las sociedades están envejeciendo. En Europa se estima que la tasa de personas mayores de 65 años en relación a las de entre 18 y 65 pasará del 25 % actual al 50 % en 2060.

CerebroTeniendo en cuenta estos porcentajes y que cuando se llega a la edad de jubilación en un alto porcentaje las personas están en buenas condiciones físicas y mentales y son capaces de estudiar, hacer voluntariado, emprender nuevos proyectos, viajar… igual debemos plantearnos el concepto de «clases pasivas» que, administrativamente se entiende, son personas que en vez de aportar al Estado, reciben del él, pero que resulta contradictorio con el día a día.

Uno de los problemas mayores que aborda el envejecimiento, tanto de forma personal como a nivel de asistencia, es el del potencial deterioro de las capacidades cognitivas. Existen estudios que indican que cuanta mayor es laactividad cognitiva, afectiva y social, menor es el riego o se puede ralentizar los procesos neurodegenerativos asociados a la edad. Es decir, tener curiosidad intelectual y una vida social activa son acciones que influyen en los factores de riesgo que se asocian al deterioro en la tercera edad.

Así, jubilarse con 60 años es un razonable deseo, pero igual no es el mejor plan si no tenemos alternativas que nos mantengan ocupados en acciones en las que sintamos que seguimos siento útiles o que nos resulten estimulantes y enriquecedoras. Por eso, en ciertos trabajos, permanecer activo laboralmente no solo es bueno económicamente, sino también para la salud del cerebro.

Por supuesto, no se trata de seguir haciendo trabajos de riesgo o de una exigencia física que lo años impiden. Sería una barbaridad pensar que se puede ser conductor, minero o estibador a la edad provecta de 70 años, pero, aunque solo sea por la experiencia vital acumulada, muchas personas que han dejado de trabajar pueden aportar muchas cosas y realizar otro tipo de labores.

Quizá de lo que se trate es de logra un equilibrio entre los legítimos deseos de jubilación cuando se llega a una edad en la que se ha trabajado durante muchos años, la necesidad de la sociedad en su conjunto para mantener el sistema de prestaciones y la necesidad personal de cada uno que indica que tener un trabajo mantiene alerta el cerebro y contribuye a un menor deterioro del mismo. No es fácil. Sin embargo, personas mayores en sus casas o que viven en residencias para la tercera edad siguen realizando tareas laborales de forma voluntaria y lúdica que les resultan satisfactorias y redundan en su salud física, mental y en el beneficio de las personas de su entorno, como cultivar un huerto, enseñar habilidades a otros, impartir clases… Es una buena práctica para aplicar en general en los centros de día y residencias para mayores.

Enlaces de referencia:  Hace diez años difundimos una noticia sobre la estimulación cognitiva en residencias de tercera edad.