13/09/2017

El turismo para la tercera edad es un negocio

Faltan pocos días que se inicie la campaña de viajes del IMSERSO que atrae cada año a un gran número de personas mayores.

Según estudios del año 2016, las personas de la tercera viajan cada vez más y tienen muy claras cuales son sus preferencias. Las tendencias han cambiado y las prioridades, también. Hace años, los veraneos no presentaban oportunidades más allá de la casa del pueblo o visitas a la familia. Hoy en día, y aunque como en todo hay Tursimo y tercera edadexcepciones, la capacidad adquisitiva y el tiempo del que disponemos cuando nos jubilamos hacen que la tercera edad sea una de los grandes activos del sector turístico. La longevidad, y es que cada vez vivimos más, acrecienta esta tendencia y ante esta demanda, los operadores turísticos se esfuerzan cada día más en ofrecer buenos servicios. Se acabaron los paquetes masivos y poco cuidados, actualmentelos viajeros mayores de 65 años son los más mimados por agencias y hoteles.

El proyecto Tourage, iniciativa de la Unión Europea, demuestra que la edad no es una barrera para viajar. Los mayores se mueven y lo hacen a edades muy avanzadas. No son muchas las exigencias de este sector, siempre que los viajes estén bien organizados, los desplazamientos sean cómodos y las exigencias físicas moderadas. Las actividades orientadas a la salud y el bienestar son las más demandadas, mientras que las que imponen actividad física intensa o estancias en ciudades las que menos. Aunque cabe destacar que es creciente la demanda de algunas como yoga o pilates que sí precisan movimiento. Como en todo, hay sectores más activos que otros.

En cuanto al alojamiento, las personas mayores se inclinan, como en el caso anterior, por paquetes de viaje relacionados también con la salud. Por supuesto, es muy importante que los hoteles estén adaptados a necesidades especiales, requisito que nuestro país cumple con buena nota.

Por último, los expertos indican la conveniencia de una vejez activa, ya que aumenta no solo la calidad de vida, sino también la expectativa. La curiosidad y la ilusión por conocer nuevos entornos favorece el estado de ánimo y con ello mejoramos nuestras rutinas. Una vida plena nos ayuda a mantenernos en buena forma física y mental.