05/12/2007

ENTRE 6.500 Y 31.500 EL COSTE DEL CUIDADOR INFORMAL DE ICTUS EN CASA



Según un estudio realizado por un equipo de investigadores del Servicio Navarro de Salud-Osansubidea el coste de los cuidadores informales de enfermos de ictus en casa se estima entre 6.500 y 31.500 euros anuales, cifra que varía en función de la dependencia del paciente. El trabajo de investiagación ha sido llevado a cabo por un equipo de científicos del Servicio Navarro de Salud-Osansubidea y se ha tomado como miembros de la muestra a noventa afectados de un área de salud de Navarra.

El ictus o infarto cerebral es una patología invalidante y que suele causar dependencia y requiere atención en mayor o menor medida por parte de otras personas (los cuidadores informales o a partir de ahora llamados "cuidadores no profesionales") y durante un periodo prolongado. A pesar de que hablamos de que en nuestro país se va a producir una progresiva sustitución del cuidador informal por recursos formales, a los que va a ayudar en buena medida la aplicación de la Ley de dependencia, lo cierto es que, a fecha de hoy, la mayoría de las personas en esta situación están siendo atendidas por sus familias y/o por la red de apoyo más cercana (familiares, vecinos, amigos...). Esta atención, valiosísima e imprescindible para el enfermo se está dando en la mayoría de los casos sin que su cuidador reciba contraprestación económica o remuneración alguna. Hasta la fecha, no existían datos que evaluasen cuánto cuesta el citado cuidado informal (es decir el que se presta fuera de las instituciones y los sistemas sanitarios por parte de personas cercanas al usuario), de ahí la idoneidad del mismo.

El estudio, como ya hemos mencionado, se llevo a cabo con noventa afectados. El 40% de los mismos manifestó precisar de algún tipo de cuidado informal para las tareas de su vida diaria. Para llegar a conclusiones concretas los científicos acudieron a varios cuestionarios internacionales que catalogan este aspectos en tres categorías. En la primera se engloban las actividades en la comundiad (aconsejar sobre asuntos económicos, supervisión en el domicilio, realización de pequeños recados y gestiones...). En la segunda, se contemplan las labores del hogar (limpieza, mantenimiento, pequeñas reparaciones...),compra y preparación de la comida, rehabilitación en casa, pasear, administrar medicación etc. En la tercera categoría quedan las actividades relacionadas con el cuidado personal como el aseo diario, el baño, la ducha, la supervisión nocturna, dar de comer, vestirse, controlar la incontinencia... Dado el amplio abanico de ocupaciones de los cuidadores informales, los investigadores españoles clasificaron, asímismo, a éstos en principal -el que provee la mayoría de los servicios y el secundario que apoya al principal. Para la estimación de los términos económicos se tomó como referencia el salario mínimo interprofesional, la encuesta trimestral de coste laboral y la remuneración mínima de los empleados de hogar por horas.

Las cifras resultantes del estudio son concluyentes: los 90 enfermos cuentan con 81 cuidadores (40 principales y 41 secundarios). La mayoría de las veces se trata de una mujer con una edad media de 55 años que casi siempre es la hija del dependiente. Los cuidadores pasan una media de cinco horas y media al día entregados a la atención de la persona (4,2 horas los cuidadores principales y 1,1 los secundarios) y, lógicamente, el tiempo, la dedicación y el esfuerzo aumentan en relación a la gravedad de la patología y el grado de dependencia que supone.

Si trasladamos estas dedicaciones a euros, se obtiene que el coste medio anual es de 21.500 euros, con un rango que oscila entre los 6.500 de los más autónomos a los 31.500 de los más dependientes.

Si comparamos el coste del cuidado informal con respecto al coste global que representa un enfermo de ictus debido a su patología, éste representa un 77% del total de costes (teniendo en cuenta aquí la atención médica inmediata en el momento en que se produce, ingreso hospitalario consecuente, rehabilitación profesional etc.).

Una de las principales conclusiones-recomendaciones del estudio es el necesario desarrollo de medidas que hagan reducir la dependencia que provoca esta patología: prevención, atención y tratamiento específico en unidades de ictus.

Los datos facilitados por este trabajo de investigación son vinculantes puesto que coinciden con los resultados de otros trabajos realizados con pacientes de Alzheimer y con enfermos de accidentes cerebrovasculares en otros países de Europa. Además coincide con la presentación del estudio "Evaluación e Intervención Interdisciplinar con cuidadores familiares de personas con demencia" que también analiza el coste familiar, social y laboral que supone convertirse en un cuidador informal de una persona enferma y que ha sido premiado por LA OBRA SOCIAL DE CAJA MADRID en sus premios sobre dependencia. Entre las principales conclusiones de este trabajo destacan datos como los siguientes: más del 60% de los cuidadores ve afectada su vida laboral y más de un 80% nota un perjuicio en su esfera sociofamiliar. El 55% refiere un resentimiento de la salud tanto física como mental (el 60% corre riesgo de sufrir una depresión).

Las conclusiones completas del estudio puede ser consultadas en la Gaceta Sanitaria.