07/07/2017

La sexualidad de las personas mayores en las residencias de la tercera edad

Juntar las palabras personas mayores y sexo suele dar lugar a lugares comunes y prejuicios que deben ser desterrados si se pretende que sea una vivencia natural y sana.

En las residencias de la tercera edad hace falta un trabajo interdisciplinar que forme a los profesionales en educación sexual y en el respeto la intimidad de las personas mayores y que supere las actitudes paternalistas o poco respetuosas, es decir, para poder dar una atención integral, debe contemplarse pues este aspecto, que incluye respeto, conversaciones e incluso prevención de enfermedades de transmisión sexual.

Sexualidad en mayoresLa sexualidad forma parte de la persona, va más allá de la función reproductora y los años hacen que varíe, pero no que se pierda. Cierto es que existen factores biológicos y psicológicos que influyen en el deseo sexual y disminuyen la capacidad, aunque los mitos y prejuicios también influyen y contra esos se debe actuar.

En residencias para mayores, a veces las personas se sienten más libres al no estar en un entorno familiar que les juzga, aunque también se da el caso de residencias en las que impera la separación por sexos y no se dispone de habitaciones para parejas.

La gerontología contempla la sexualidad como una parte de la salud integral de la persona mayor, esto lleva a que dentro de las tendencia cada vez mayor a la individualización y personalización en la atención que se presta, se contemple que en ocasiones la calidad de vida se une a las relaciones humanas que van más allá de la amistad o el compañerismo.

Aunque parezca algo extraño, lo mismo que hay un taller de jardinería, otro de manualidades y un club de lectura, puede ser interesante impartir un taller de educación sexual. No por tener muchos años se sabe todo, incluso a veces, por el momento histórico vivido, se es un gran ignorante.

También talleres de formación en este aspecto para los profesionales, para que sepan respetar y preservar la intimidad de los residentes, establecer los límites, identificar comportamientos inadecuados, conscientes o inconscientes, por parte de los usuarios o de ellos mismos, preguntar a las parejas si desean habitaciones juntas o separadas, tanto a las que ingresan como a las que surjan, pues es natural que con la convivencia las personas se enamoren, sean de la edad que sean.

Lo fundamental es poder hablar sin prejuicios y con naturalidad para poder manejar las situaciones de la mejor manera posible y que todos se sientan a gusto.

Es importante tener una mente abierta y entender que la sexualidad es un concepto amplio, que no se reduce al acto sexual solo, o ni siquiera a veces se pretende, por ejemplo, querer estar junto a otra persona, recibir una caricia, es lo que se espera.

Sobre este tema, quien esté interesado puede leer el siguiente artículo de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología:https://www.segg.es/info_prensa.asp?pag=35&cod=200.