Desde
hace años se ha comprobado que participar en cualquier actividad, ayuda a la
salud física y mental. Las personas
mayores retiradas del mundo laboral, la emancipación de los hijos, la edad, la
dificultad para desplazarse, las enfermedades, el fallecimiento de la pareja,
amistades o vecinos contemporáneos son factores que de alguna forma impactan de
forma negativos en las relaciones sociales y en realizar actividades fuera del domicilio.
Las
actividades sociales representan un componente esencial en la promoción de la
salud y en la predicción del bienestar personal en los mayores, las actividades
sociales ofrecen innumerables beneficios físicos, psicológicos y sociales,
mejoran la salud física y mental, por ello se fomenta actividades como deporte,
arte cultura, cursos de formación, talleres de manualidades, crecimiento
personal, viajes en grupo etc. Las actividades en grupo ayudan a fomentar las
relaciones sociales y afianza las amistades.
Los
beneficios de las actividades sociales son innumerables
·
Mejor
salud física y mental
·
Mejor funcionamiento
cognitivo. A más vida social y actividades que satisfagan menor riesgo de
depresión o demencia.
·
Promueve
hábitos de vida saludables, por ejemplo, una mejor alimentación, realizar
deportes.
·
Menor
morbosidad. La participación en la vida social y actividades productivas
incrementan la sensación de bienestar. Diversos estudios han revelado
asociaciones significativas entre las relaciones personales y una morbosidad
menor.
·
Mejor
percepción de la salud.
·
Longevidad,
las personas que realizan actividades y aumentan las actividades sociales.
tienen menor riesgo de mortalidad en los ancianos.
·
Aumenta
la percepción de felicidad.
·
Se
reducen los costos de salud física y mental.
·
Aumenta
el sentimiento de pertenencia a un grupo.
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