09/01/2006

MÁS SOBRE PERROS EN RESIDENCIAS GERIÁTRICAS

EL PERRO ES EL MEJOR AMIGO DEL HOMBRE, PERO SOBRE TODO DEL HOMBRE ANCIANO Y SOLITARIO

 

Un nuevo estudio de la Universidad de Saint Louis entre residentes de residencias geriátricas    (ellos hablan de asilos de ancianos) muestra que hay mucho de cierto en el viejo cliché que describe al perro como "el mejor amigo del hombre”. William A. Banks, profesor de geriatría en el Departamento de Medicina Interna de la Escuela de Medicina de la USL (y autor del estudio), dijo que el perro es "por lo menos un amigo menos irritante”. El también profesor de farmacología y ciencias fisiológicas dijo que los residentes de asilos de ancianos se sintieron mucho menos solitarios después de pasar un rato a solas con un perro, comparados con cómo se sintieron después de estar un rato con un perro y con otras personas. El estudio aparecerá en la edición de marzo de la revista Anthrozoos. "Fue un descubrimiento extra-ño”, admitió Banks. "Pensábamos que el perro actuaría como lubricante social y que mejoraría la interacción entre los residentes. Esperábamos que las visitas con un perro entre el grupo funcionarían mejor, pero no fue así. "Los residentes hallaron que un rato en paz con un perro es mucho mejor que pasar el rato con un perro y otras personas”, dijo Banks.

En el estudio, 37 residentes de asilos que calificaron alto en una escala de soledad aceptaron recibir visitas semanales de media hora por parte de perros. Una parte del grupo pasó periodos de media hora a solas con un perro. Los demás residentes de los centros geriátricos pasaron el tiempo en compañía del perro y de uno a tres residentes adicionales del asilo. Los dos grupos experimentaron una reducción de su soledad, pero después de mes y medio de visitas semanales, esta reducción fue mayor entre quienes pasaron el periodo a solas con el perro. Banks explicó que la reducción en el sentimiento de soledad no se debe a que los perros aporten a los solitarios algo de qué hablar o una experiencia qué compartir. El mecanismo operativo es que simplemente les hacen compañía. "En un asilo no se necesita un perro para que sea lubricante social o para romper el hielo. Los residentes viven juntos, desayunan, comen y cenan juntos, juegan bingo juntos”, dijo Banks. "El estudio halló también que los individuos más beneficiados por la visitas de los perros fueron los más solitarios”.

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