05/09/2007

MIRANDO AL EXTERIOR: ALEMANIA, UN MODELO EN EVOLUCIÓN



A pesar de un reciente informe publicado este mes de Agosto detecte déficits en el cuidado a ancianos y enfermos en este país, y que esto haya generado un intenso debate político durante este verano, continua siendo uno de nuestros más serios referentes a la hora de construir nuestro propio modelo de atención al mayor. Para Alemania, una vez superada la fase de constitución de un sistema de atención a la dependencia, y salvando sus necesidades de mejora, su punto de mira se centra ahora en descubrir las oportunidades que puede suponer para la economía de su nación la población mayor y por ello acaba de poner en marcha un programa respaldado por una nueva oficina dependiente del Ministerio de Familia y Tercera Edad para identificar necesidades en mercados y desarrollar ideas para satisfacerlas. Interesante analizar a grandes rasgos que es lo que preocupa a los alemanes en materia de mayores en estos momentos.

El Servicio Médico de las Cajas de Salud Alemanas, en un informe dado a conocer este verano y basado en una muestra de 40.000 pacientes, ha constatado que una de cada tres personas necesitadas en Alemania no recibe suficiente manutención, un 34,4% de los que se hallan en residencias de ancianos y un 29,6% de los que son cuidados en su casa. Además el índice de úlceras por presión es elevado, afectando casi a un tercio del total de los mayores institucionalizados. Estos resultados, en términos generales,son mejores que los del mismo informe realizado en el 2004.

Estos datos han provocado que se esté reclamando una reforma del sistema de cuidados y un sistema homogéneo de controles a nivel nacional como el que rige ya hoy para los alimentos. Claro está que Alemania comparte con España dos importantes problemas: la falta de personal para el cuidado de mayores y la falta de financiación para poder conceder más ayudas. La coalición de gobierno democristianos y socialdemócratas encabezada por la propia Angela Merkel han reconocido la seriedad del problema. Por ello, una primeras decisiones tomadas ha sido la de incrementar el impuesto que pagan los alemanes cada mes en sus nóminas (denominado Impuesto para cuidados de ancianos y enfermos) que pasará a ser de un 1,95 por ciento del sueldo a partir de Junio 2008. Por su parte la Ministra Alemana de Salud ha propuesto obligar por Ley a las empresas a otorgar hasta seis meses de excedencia a los trabajadores que deban hacerse cargo de sus mayores o dependientes, así como hasta diez días de vacaciones pagadas si surge un caso de emergencia de este tipo de familia para que el afectado pueda organizar sus cuidados. En principio esta iniciativa no ha tenido muy buena acogida entre las patronales alemanas que no ven con buenos ojos que las empresas, sobre todo las pequeñas y medianas, tengan que asumir estos costes. Así y todo, ya hay empresas que están tomando conciencia y como la planta de DaimlerChrysler han puesto en marcha proyectos. En este caso, por ejemplo, sus trabajadores reciben asesoramiento gratuito en el tema de cuidados a ancianos y enfermos por parte de una empresa especializada que también ayuda en la búsqueda de personal cualificado para ponerlo a disposición de los trabajadores.

Alemania, al igual que la mayoría de países occidentalizados, se enfrenta a un profundo cambio demográfico que le está haciendo reaccionar. A la baja natalidad y mayor esperanza de vida se unen dos factores: por una parte la contención de la llegada de inmigrantes (flujo con el que siempre había contado este país) y por otra la creciente "fuga" de alemanes a otros países en busca de mejores perspectivas laborales y de vida. Todo ello tiene unos efectos en cadena: retroceden los ingresos fiscales y los pagos a sistemas previsionales. Hasta un 40% podría verse disminuida la recaudación tributaria según auguran algunos políticos.

Ante este panorama, lejos de ofuscarse en el pesimismo, y de acuerdo con el carácter superador que caracteriza a este pueblo, Alemania se ha propuesto transformar el país para convertirse en líder mundial de productos y servicios adecuados para las Personas Mayores y no dejarle las cosas fáciles a su mayor competidor: los nipones.

Hay datos de consumo que constatan el peso de los mayores en Alemania, que pronto se convertirán en la primera edad en cuanto a demanda y consumo: una de cada dos cremas para el rostro y uno de cada dos viajes turísticos son comprados por una persona mayor de 50 años. En el 2035 se espera que la participación en el consumo de las personas mayores alcance el 58% respecto al total. Además los mayores gastan ya hoy una mayor proporción de sus ingresos en artículos de consumo: 85% respecto al 75% de la población promedio. Así grandes potenciales de facturación se pronostican para los sectores de los productos electrónicos, el turismo, los servicios, el comercio minorista y la modernización de casas y apartamentos. En vistas de ello la Ministra de Familia y Tercera Edad ha anunciado la creación de un programa para interconectar en red a las empresas, la ciencia, las personas mayores y las asociaciones de consumidores. Además se creará una oficina especial financiada con cuatro millones de dolares para los próximos dos años con el objeto de identificar necesidades de los mercados y desarrollar ideas para satisfacerlas.

Fuente: DW-WORLD