16/01/2020  (‎1 opiniones)

ORPEA alerta de los riesgos de la neumonía en la tercera edad

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Las enfermedades infecciosas suponen un gran riesgo en la tercera edad, alerta el grupo residencial ORPEA. De ahí que sea fundamental realizar una valoración temprana para pautar un tratamiento eficaz.

Residencia de 3ª edad Orpea MálagaEl problema de las enfermedades infecciosas en la tercera edad se debe a la inmunodepresión propia de la tercera edad, cuestión que complica la evolución de un habitual catarro. Se estima que un alto porcentaje de las personas mayores institucionalizadas en centros hospitalarios lo hace por cuestiones relacionadas con las neumonías.
 
María Isabel Tejada, del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario HM Montepríncipe indica que la prevalencia de la neumonía en el anciano institucionalizado es de hasta el 57 %. Supone la segunda causa de infección en residentes, pero es la que mayor mortalidad provoca.
 
Esta experta reconoció que la principal herramienta de prevención de la neumonía en el anciano institucionalizado es la vacunación antigripal y antineumocócica: «Se deben vacunar tanto las personas mayores de 65 años como los enfermos con patología crónica y sus cuidadores y convivientes, incluyendo al personal sanitario».
 
En la última Cátedra ORPEA en Paciente Anciano, «Infecciones en el anciano», que tuvo lugar en el Hospital HM de Sanchinarro, se incidió en este problema. 

También se hizo referencia al riesgo de contagio por patógenos multirresistentes en el personal sanitario. El doctor José Barberán del Hospital Universitario HM Montepríncipe afirmó que el personal sanitario que cuida a pacientes colonizados o con infecciones por patógenos multirresistentes tiene riesgo de contagiarse al manipularlos o al entrar en contacto próximo con ellos. «Estos microorganismos pueden pasar a la piel y mucosas de los cuidadores y formar parte de su microbiota temporalmente con la capacidad de transmitirlos a su vez a otros residentes», concretó.

Asimismo, como medidas preventivas, el doctor José Barberán aconsejó «interponer barreras físicas protectoras como batas, gorros, guantes y calzas que evite el contacto directo con el paciente. Esta protección debe ser siempre seguida del lavado de manos».