19/04/2002

Presentado estudio sobre la evolución del coste de la dependencia

PRESENTACIÓN DE UN ESTUDIO SOBRE EL COSTE ASISTENCIAL DE LA DEPENDENCIA

El 15 de Abril de 2002 se presentó en la sede del IDEC en Barcelona el estudio "Las Personas Mayores dependientes en España: análisis de la evolución futura de los costes asistenciales".

Este trabajo, patrocinado por la Asociación Edad y Vida ha sido realizado por el investigador David Casado del Centre de Recerca en Economia i Salut de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. El acto de presentación, que contó con la participación del presidente de Edad y Vida, D. Higinio Raventós fue presidido por el Conseller de Economia de la Generalitat, D. Francesc Homs, que ironizó sobre el hecho de ser él el invitado en vez de la consellera de Benestar Social y, en una extensa intervención, desgranó las acciones de la Generalitat respecto a las personas mayores.

Finalizado el acto se entregó a los asistentes una edición del estudio en el que se destacan las siguientes conclusiones:

 

PRINCIPALES CONCLUSIONES DEL ESTUDIO

- En España, un 34% de las personas mayores de 65 años tiene problemas de dependencia. De ellas, un 62% tine un nivel de dependencia leve, un 26% moderado, y un12% severo.

- Son los individuos de mayor edad los que tienen mayores problemas de dependencia: la inmensa mayoría de sujetos dependientes moderados y severos tiene más de 80 años.

- Más del 80% de las personas mayores dependientes sólo reciben ayuda del apoyo informal. La familia, por tanto, constituye actualmente el principal agente proveedor de cuidados de larga duración (Cuidados de Larga Duración) .

- Los 100.000 usuarios de la atención domiciliaria pública, que mayoritariamente aparece acompañada también de apoyo informal, representan únicamente el 4.7% de todas personas mayores dependientes no institucionalizadas.

- Las más de 250.000 personas que contratan atención domiciliaria privada, complementándola o no con apoyo informal, representan algo más del 12% de la población dependiente no institucionalizada.

- Aproximadamente un 3% de todas las personas mayores de 65 años está ingresada en una residencia pública o privada. No obstante, en el caso de las personas de más de 85 años, este porcentaje es cuatro veces superior. Asimismo, para todas las cohortes de edad, las tasas de institucionalización de las mujeres doblan a las de los hombres.

- La ratio actual de plazas residenciales por habitante no ha conseguido llegar a las 5 por cada 100 habitantes mayores de 65 años que en 1993 recomendaba el Plan Gerontológico Nacional. Asimismo, la oferta privada representa casi el 75% del total de plazas disponibles, aunque cerca de un 20% de las mismas son concertadas por el sector público.

- Sumando los recursos públicos y privados, nuestro país destina actualmente algo más de medio billón de pesetas a proporcionar Cuidados de Larga Duración, una cifra que representa el 0.6% del PIB. Ese porcentaje es parecido al observado en los otros países mediterraneos, aunque se sitúa bastante por debajo de la tendencia registrada en el resto de países de la Unión Europea.

- El reto que plantea dar respuesta a los Cuidados de Larga Duración requeridos por las personas mayores dependientes es de una magnitud que difiere sustancialmente de unas Comunidades Autónomas a otras. Y no sólo eso, también el punto de partida en cuanto a los recursos asistenciales actualmente disponibles pra proporcionar dichos cuidados es muy distinto.

- Aún en el caso de que supongamos unas tasas de prevalencia de los problemas de dependencia a la baja, el envejecimiento demográfico y los cambios en las estructuras familiares serán de tal magnitud que, según nuestras estimaciones, en los próximos años se requerirá de una mayor implicación de los sectores público y privado en la provisión de los cuidados de larga duración.

- Durante los próximos 30 años, los recursos económicos que el sector público destina a la provisión de Cuidados de Larga Duración deberían crecer a un ritmo que se situaría, dependiendo de la intensidad de la crisis del apoyo informal que se suponga, entre el 8 y el 10% anual. En cualquier caso, resulta poco probable que las necesidades de gasto que apuntan nuestros resultados puedan ser alcanzadas sin recurrir a nuevas fórmulas de financiación.