14/07/2014

PRESENTADO UN DOCUMENTO DE CONSENSO SOBRE USO DE CONTENCIONES

Se ha presentado recientemente en la sede del IMSERSO en Madrid el Documento de Consenso sobre Sujeciones Mecánicas y Farmacológicas,  que ha elaborado el Comité Interdisciplinar de Sujeciones de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).

 

Uso de sujecciones en residencias

 

Las contenciones, tanto las físicas como las químicas (medicamentosas), constituyen uno de los temas más controvertidos de la asistencia geriátrica por las repercusiones morales, éticas, sociales y jurídicas que conllevan.

 

A pesar de ello, desde el punto de vista jurídico, no existe un a nivel estatal un marco normativo o legislativo específico común por lo que algunas comunidades autónomas han promulgado normas sobre el tema y otras aún no.

 

En los últimos tiempos el uso de contenciones ha sido cuestionado con cada vez más intensidad ya que, a pesar de que su finalidad principal sea intentar garantizar la integridad de las personas, evitando lesiones y caídas, "existen estudios que demuestran que el uso de este tipo de dispositivos no solo no disminuye el número, ni la gravedad, ni las consecuencias de las caídas, sino que, por el contrario, en determinadas circunstancias, las aumentan”.  Así lo dijo durante la presentación el doctor Primitivo Ramos Cordero, secretario general de la SEGG.

 

El Dr. Ramos añadió que cada vez se publican más estudios que demuestran que el uso de sujeciones conlleva un riesgo no despreciable de complicaciones y accidentes, bien de forma directa, produciendo lesiones, erosiones, laceraciones, desgarros de plexos nerviosos, isquemias, etcétera, que llegan en algunos casos a lesiones potencialmente mortales por estrangulamientos y asfixia; o bien de forma indirecta, en forma de efectos adversos como infecciones, deterioro funcional, síndrome de inmovilidad, incontinencia, úlceras cutáneas, etcétera.

 

Los autores del estudio han observado que el uso de sujeciones no siempre se lleva a cabo con la racionalidad y excepcionalidad que serían deseables para un procedimiento en el que se pone en riesgo la libertad, la dignidad y la autoestima personal; detectando, en ocasiones, centros en donde se realiza un uso indiscriminado que supera el 50 por ciento, y para los que, en algunos casos, ni siquiera se cuenta con el consentimiento de los representantes de las personas a las que se aplica, las cuales generalmente carecen de capacidad decisoria o "autogobierno”.

 

Las sujeciones químicas o farmacológicas se encuentran en una situación aún más indefinida, ya que, para empezar no existe un marco conceptual suficientemente respaldado ni consensuado por los profesionales o la evidencia científica.  Esa indefinición es preocupante cuando, según algunos esutidos, un 60% de las personas ingresadas en residencias consumen agún tipo de psicofármaco.

 

El documento de la SEGG puede constituir un paso en el camino hacia la racionalización, reducción y eventual eliminación del uso de contenciones.