02/07/2009

PREVENCIÓN DE LA DEPENDENCIA: ASIGNATURA PENDIENTE

Cuando se redactó la Ley de dependencia, los defensores de la corrección política se impusieron a los realistas y consiguieron que el nombre de la misma fues "Ley de promoción de la autonomía peronal...".  Al final, sólo un artículo de la Ley habla de prevención y, según los datos del SISAAD, sólo el 0,3% de las prestaciones de la Ley son de prevención de la dependencia o promoción de la autonomía personal y más del 90% de ese 0,3% corresponde a prestaciones reconocidas en Castilla León.

No es que la promoción de la autonomía personal y la prevención no sean importantes (son importantísimas), es que los que hicieron la Ley sabían que ésta serviría para la atención a situaciones de dependencia y no para otras cosas.

Que la prevención es importante y que, implementar políticas de prevención en el envejecimiento acaba ahorrando dinero es un hecho.  El problema es saber qué políticas son mejores. 

Según leemos en el boletín Elaia que envía períodicamente la consultora Antares Consulting, La OCDE hizo público el pasado mes de febrero el documento “Policies for healthy ageing:an overview”, que recoge una visión general de las políticas para un envejecimiento saludable, en un momento en el que la esperanza de vida de los mayores ha aumentado progresivamente y sigue siendo una tendencia creciente, aunque no siempre va acompañada de una buena salud. El documento establece cuatro grupos de políticas y dentro de cada uno describe los tipos de programas que pueden llevarse a cabo para mejorar la salud de las personas de edad avanzada.

El estudio en inglés puede leerse en la web de la OCDE.