13/07/2015

Residencias de tercera edad municipales pequeñas en zonas rurales

Cuando una mujer, vecina de  un pueblo de 755 habitantes de la provincia de Zaragoza, y enferma se esclerosis múltiple regresó a su pueblo no solo ella se emocionó. Había pasado nueve meses sola en un hospital de la capital aragones, lejos de su familia y vecinos que no podían atenderla. Fue la primera usuaria de la nueva residencia de mayores de su pueblo y tanto las trabajadoras como la gerente,  recuerdan ese emotivo día: «Cuando la sacaron de la ambulancia que la devolvió a sup pueblo, Pilar estaba hecha un mar de lágrimas y terminó emocionándonos a todos».

Residencias geriátricas en zonas ruralesLa residencia de mayores municipal en cuestión se proyectó en 1994, las obras se iniciaron en 1997 y hasta 2014 no finalizaron. Falta de fondos, desacuerdos entre administraciones o cambios de normativa retrasaron la apertura de un servicio que ha cambiado la vida del pueblo. En este momento es el hogar de 22 personas mayores y da trabajo directo a 14 empleados tanto del propio municipio como de otros cercanos.

El alcalde de Saviñán, pone en valor la lucha de sus convecinos:«Cuando estaba casi acabada se dejó de invertir en ella y estuvo tres legislaturas paralizada. La alcaldía y los vecinos nos empeñamos en sacar adelante esta residencia porque queríamos evitar que los mayores se viesen obligados a dejar atrás su entorno, su vida y su día a día. Al final, aunque nos costó, lo hemos conseguido».

Pilar, de 70 años, explica mejor que nadie lo que supone estar junto a sus vecinos de toda la vida: «Me negaba a ser una carga para mis hijos y puestos a ir a una residencia, donde mejor estoy es aquí. Es lo mejor que me ha pasado.No encuentras este cariño en ningún otro sitio», y añade: «poder volver a mi pueblo ha sido lo mejor que me ha pasado». 

El Ayuntamiento sacó a concurso la conclusión de las obras y encomendó la gestión a una empresa privada, durante los próximos 40 años. Requisito fundamental fue que hubiese el mayor número posible de trabajadores locales.

El Consistorio organizó cursillos para formar a auxiliares de geriatría y responsables de cocina. A día de hoy los 14 trabajadores de la residencia son naturales del territorio, al igual que los proveedores. La comida se hace cada día con productos frescos comprados a productores de la zona.

Entre los nuevos trabajadores alguna, con experiencia de ayuda a domicilio, pero no formación, estudió los módulos de gerocultor para residencias de mayores organizados por el Consistorio y consiguió una plaza en el nuevo equipamiento local: «A cada uno le gusta trabajar donde vive y se valora mucho conseguir un trabajo aquí. Además, conoces a casi todos los residentes que van entrando».

La nueva residencia a dado calidad de vida a los mayores del municipio y una oportunidad de trabajo y futuro a los jóvenes de la zona, ya sea como empleados directos o como proveedores.

Esta historia real que en este caso se refiere a una residencia de 3ª edad de la provincia de Zaragoza se repite en muchos otros lugares de España.

Aunque en apariencia todo parece estar correcto hay dos sombras que acechan al futuro del proyecto.  En primer lugar la viabilidad económica.  La residencia tiene una ratio de personal del 0,64, elevada en comparación con la media, lo que supone que el coste por plaza también será elevado.  Si las plazas las pagan los propios residentes en su totalidad, eso no supone problema pero si confían en la financiación pública deberán tener en cuenta que el funcionamiento de la residencia de mayores generará un gasto cada año en las arcas municipales.  Salvo que el municipio tenga actualmente un superávit, ese gasto generará déficit, algo que tienen muy limitado los ayuntamientos.  La segunda sombra que acecha es la Ley de racionalización y sostenibilidad del régimen local que quita la competencia en servicios sociales especializados a los ayuntamientos (quedando en manos de las comunidades autónomas).  ¿Cómo puede afectar ese cambio a la residencia?

Ojalá todo vaya bien. Para que sea así,los gestores y el consistorio tendrán que ser muy meticulosos en el control del gasto.  Si no lo son, que busquen en internet que pasó con la residencia de un pueblo similar a este que se llama Navaleno y está en Soria.