28/08/2012

SEXO Y EDAD. CUANDO LA SENECTUD NO ES UNA BARRERA

Periódicamente se plantea en alguna residencia una situación en la que el hecho de que personas mayores, muy mayores, mantengan relaciones sexuales o pretendan hacerlo de forma normal, se considera un problema.

Existe un tabú y un fuerte prejuicio frente al sexo en la ancianidad.  Parece que muchas personas jóvenes se sienten más cómodas viendo a sus abuelos como seres asexuados y consideran la relación entre dos personas Sexo y personas mayoresde, pongamos, más de ochenta años, como una especie de perversión.

Esta imagen proviene de unos anuncios que hizo un banco en Australia en 2007  (el Virgin Money Home Loans, propiedad del magnate Richard Branson) en el que aparecían parejas que llevaban más de cincuenta años casados en actitud "picante".  La idea que querían transmitir era que ofrecían una hipoteca con intereses especiales a personas que hubieran mantenido la fidelidad a la institución. La publicación de esta campaña demuestra que en algunos países el tabú está roto.

Por suerte las cosas van cambiando también en nuestro entorno.  Desde Colombia nos llega una historia que difunde la web de Radio Caracol: 

Bertha tiene 71 y aunque siempre fue una mujer muy recatada y conservadora quien apostó que sus días terminarían como los de su madre o su abuela, un día entendió que las mariposas que originan el amor a los 70 años son el mejor analgésico para sus dolencias. Ella, quien jamás se había casado conoció el amor en los ojos de Victorino, un abuelo de 82 años quien también decidió apostarle al amor otoñal.

Ellos se conocieron en un comedor comunitario y aunque pertenecían a esa generación que cree que el amor y el sexo no son para los abuelos, decidieron rompen los paradigmas, dejar la pena, enfrentar la familia y comenzar a enamorarse. Primero miradas, cartas, detalles, piropos, hasta que llegaron a los besos y de ahí a todo lo demás, el sexo.

Bertha, afirma con una sonrisa adolescente en su rostro que "desde que se despojaron de los miedos y empezaron a disfrutar su sexualidad, paradójicamente, no les duele nada”.

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