02/06/2011

SIGUE EL CULEBRÓN DE LA RESIDENCIA MARYMAR

Ya lo hemos comentado en otra ocasión, se trata de un coletazo de la época en la que las Cajas de Ahorros con sus obras sociales hacían, cada una por su lado, lo que querían.  En este caso Unicaja tenía en Benalmádena una residencia donde acogía a residentes a un precio inferior al de mercado.  Ahora, la Obra social, alegando que la residencia no reune los requisitos arquitectónicos y que hay riesgo, ha ido trasladando a los residentes a otros centros, haciendose ellos mismos cargo de la diferencia de precio si es que la ha habido.

El quid de la cuestión está en que Unicaja no dice que vaya a reconstruir la residencia haciendola segura sino que no tiene todavía claro qué hará.  Por eso no ofrece a los residentes una suspensión del contrato mientras duren las presuntas obras sino que ha despedido al personal y está liquidando los contratos.

Lo más seguro es que esta residencia, que cada año debe estar costando muchos miles de euros a la Obra Social, nunca vuelva a abrir.

Ahora es noticia la resistencia de los últimos 30 residentes representados por una abogada.

Quizás si la Obra Social, en vez de embarcarse a construir y gestionar una residencia hubiese canalizado sus recursos mediante ayudas a quien lo necesitase, dejando la prestación de los servicios en manos de empresas especializadas, la situación no habría llegado hasta aquí.

Otras obras sociales tienen también residencias que gestionan directamente o a través de empresas.  Quizás ha llegado el momento en que todas se replanteen, ante su nueva situación, qué hacer con ellas.