04/01/2005

TEMAS DE REFLEXIÓN

TEMAS DE REFLEXIÓN: LA REPERCUSIÓN DE LA ESTRUCTURA DE LOS HOGARES EN EL SECTOR

Últimamente, a raíz de la publicación por parte del INE del censo de los hogares españoles (PDF), se están planteando muchas claves de lo que puede ser el futuro del sector de la atención a personas mayores en residencias y en su propio domicilio.

En 10 años se ha incrementado en un 19% el número de hogares y sólo el 5% la población total. ¿Por qué? porque de los 14 millones de hogares hay casi 3 millones ocupados únicamente por una persona.(hace diez años eran 1,6 millones).

Por otro lado, los hogares ocupados por una familia numerosa (5 o más personas) ha pasado en 10 años de 485.000 a 176.000.

El perfil de las personas que viven solas en un hogar es de tres tipos: jóvenes de entre 25 y 34 años; mujeres de 65 o más años (aumenta en un 50% en 10 años) y el de separados/divorciados (se ha multiplicado por tres en diez años).

Si tomamos estos datos y los combinamos con los que se refieren a los demográficos vemos que, de los 6,8 millones de personas mayores de 65 años que hay actualmente en España (de los que 2,8 millones tienen más de 75) hay 1.360.000 que viven solos en su domicilio (de éstas, 756.000 tienen más de 75 años).

La voluntad de la mayoría de las personas mayores es permanecer en su domicilio mientras puedan lo que ha llevado a pensar que un pilar fundamental del futuro sistema de dependencia será la teleasistencia y la atención domiciliaria. La conclusión de algunos ha sido que las necesidades de residencias disminuirán, así, leíamos en la Vanguardia el pasado 20 de diciembre un artículo titulado "Menos residencias y más cuidados en casa". El problema es que, quizá el planteamiento se está haciendo mal.

La atención domiciliaria es fundamental para que puedan seguir viviendo en sus hogares las personas con niveles bajos y medios de dependencia pero resulta inoperante para niveles altos. Por otro lado, los cambios en la estructura de los hogares y la tendencia al aumento de personas mayores que viven solas y sin posibilidad de apoyo informal, si tenemos en cuenta que, muchas de esas personas irán recibiendo servicios de teleasistencia y SAD, hará que la necesidad de ofrecer servicios de residencia asistida se incremente. Los servicios a domicilio pueden mejorar mucho la calidad de vida y la supervivencia misma de muchas personas lo que conllevará que, cuando lleguen los días de alta dependencia, sean necesarios los recursos residenciales.

El problema será, pues, el mismo que nos persigue desde hace tiempo: el dinero.

Quizá muchas de esas 1.360.000 personas que viven solas en sus casas sean propietarias de las mismas y, a pesar de tener pensiones bajas, puedan colaborar con el pago de los servicios que precisen.

Si no somos capaces de encontrar la fórmula de financiación, poco durarán los mil millones de euros del fondo creado por el gobierno para cubrir parcialmente la dependencia durante ocho años.