Generalmente las familias son las cuidadoras de
los pequeños, de las personas mayores, de las personas con discapacidad física,
mental o ambas a la vez, de las personas que por alguna enfermedad requieren de
cuidados de forma temporal, así y una larga lista de cuidados que las familias hacen
a lo largo de la vida de cada uno de sus miembros. Afortunadamente también a lo
largo de los años se han creado servicios para cuidar a las personas en el
domicilio, la ayuda a domicilio va en auge, en España es uno de los servicios
que más se solicitan y donde municipios grandes y pequeños apuestan por estos
servicios, que, además se han ido complementando con otros servicios para
asegurar la calidad de vida las personas y dar un respiro a las familias. Sin
embargo, a más edad también más dependencia, más necesidad de ayuda para todas
las actividades básicas de la vida diaria qué además se incrementan estás necesidades
si las personas tienen alguna discapacidad física o cognitiva.
Por otro lado, las familias también envejecen,
también necesitan descanso y la ayuda a domicilio deja de ser suficiente y es
allí, donde se requieren de otros servicios. Necesitamos hablar de algo
fundamental: la
infraestructura del cuidado. Residencias, centros de día
específicos, centros para menores, recursos para personas con discapacidad…
Todos ellos son esenciales. No siempre hay familia, y cuando la hay, no siempre
puede cuidar. No siempre está presenta la familia, pero igual, puede
estar presente pero cansada de cuidar las 24 horas del día durante muchos años,
de cargar una responsabilidad enorme como es el cuidado de una persona y no
saber hasta cuando es el final. La ayuda a domicilio es una parte de los
cuidados en casa, en el entorno, pero las residencias geriátricas, los centros
de día y las viviendas para mayores también se pueden convertir en el nuevo hogar
y con los mismos cuidados.