24/09/2004

UN TRAJE QUE AYUDA A DISEÑAR RESIDENCIAS

CURIOSIDAD: UN TRAJE PARA SABER SI UNA RESIDENCIA ESTÁ BIEN DISEÑADA

 

Un equipo de arquitectos en Inglaterra comenzó a utilizar un traje que le permite a su portador sentirse como un anciano, con el objetivo de rediseñar un hospital en la ciudad de Derby.

La idea es transformar las instalaciones para que resulten más cómodas para las personas mayores.

La indumentaria, denominada "Traje de la Tercera Edad" fue desarrollada originalmente por científicos de la Universidad de Loughborough en conjunción con la empresa de automóviles Ford, que utilizó el traje para probar cuán confortable era para la gente mayor su modelo Ford Focus.

La firma Skanska, a cargo del proyecto del Hospital General de la Ciudad de Derby, confía en que esta metodología les permitirá tener una idea más clara de cómo es para las personas de la tercera edad desenvolverse en el hospital.

El traje primordialmente reduce la movilidad del usuario. En los ancianos, la pérdida de movilidad puede deberse a condiciones clínicas tales como la artritis o la esclerosis múltiple o a una recuperación quirúrgica, entre otros factores.

La indumentaria restringe el movimiento de las manos, las muñecas, los codos, el cuello, el torso, las rodillas y los tobillos para simular el estado físico de una persona entrada en años o con artritis.

Asimismo, el diseño cuenta con unas gafas amarillas para simular la disminución en la capacidad visual, el aumento a la sensibilidad a los brillos y la reducción de la sensibilidad a la luz azul que experimentan muchos ancianos.

Otro agregado son un par de guantes delgados, para que quien los usa registre la pérdida de sensitividad táctil que viene aparejada con los años.

Gracias a esta metodología, los arquitectos descubrieron que tareas que para la gente joven son de lo más sencillas, como sentarse, pararse o estirar el brazo, se vuelven dificultosas con el paso de los años.

Identificaron además problemas específicos como por ejemplo abrir puertas, grifos o alcanzar una toalla, y a partir de allí modificaron sus propuestas de diseño para el hospital.

"Fue fantástica la rapidez con la que se planteó la discusión. Apenas se pusieron el traje se dieron cuenta qué cosas que tenían pensadas no funcionarían y cambiaron los diseños", dijo Howard Jeffrey, director de Skanska.

Asimismo el traje sirvió para que las enfermeras y otros trabajadores de la salud pudieran experimentar por sí mismos cómo se sienten los pacientes.

Estos trajes podrían servir para diseñar residencias geriátricas.

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