05/03/2014

UNA BUENA NOTICIA: CONCIENCIADOS CON LA MEJORA DE LA ATENCIÓN

 

Carmen Gómez (la más antigua) Nunca había hecho un curso que sortigués con estas ganas de hacerlo mejor. Salí muy motivada, con ganas de que fuera el día siguiente para aplicar todo lo que el Sr.. de Martí nos transmitió. Un curso muy productivo, muy fácil de entender y aclaramos dudas para mejorar nuestro trabajo. Muchas ganas de repetir. 
 
Jordi Fonfreda: El mejor curso que he assist. Sabíamos que la dirección había preparado una buena formación pero no nos imaginavam que saldríamos todos tan contents.Pensavam que sería lo de siempre, pero yo, salí con la sensación de que había aprendido muchas cosas, que las había retenido muy bien y que tenía ganas de aplicarlas! 
 
Nieves Garea: Un gran aprendizaje y Recordatorio del Trabajo en equipo. En Nuestra Casa trabajamos bien, diría que muy bien, pero siempre Tenemos ansia de superaciones. Ganas de aprender, de mejorarnos ... y creo que en Sidón muy productivo frente a nostros y cara a Nuestros residentes.

La Residencia Bellpuig, situada en la población homónima en Lleida, ha organizado una sesión teórico/prácica para sus empleados de diferentes categorías con la finalidad de mejorar el trabajo en equipo y la atención a los residentes.  Algunas de las preguntas que surgen durante la sesión son,  ¿qué quiere realmente el residente que vive en una residencia geriátrica?, ¿coincide lo que quiere el residente, sus familiares y la administración?, ¿cómo atender correctamente a los residentes en la "zona gris” (tienen demencia pero no en un estado tan avanzado como para que no puedan decidir por sí mismos)?, ¿Hacemos las cosas cada vez mejor?.

 

El caso práctico central sobre el que gira la sesión/taller es uno titulado "Querida María”, una carta imaginaria que una residente que lleva poco tiempo ingresada en un centro escribe a una amiga.  Este es el principio:

Charla de Josep de Martí en residencia Bellpuig (Lleida)

Querida María,

Ya ha pasado el primer mes de mi vida en la residencia y las cosas no son tan malas como pensaba.  Desde mi rotura de cadera sigo hacha una piltrafa pero aquí, una vez me he ido acostumbrado parece que mejoro.

Las chicas son muy atentas.  Hay una que se llama Marta que es especialmente dulce.  Cuando le toca levantarme y hacerme el aseo me encuentro en la gloria. Es amable, siempre me pregunta si estoy bien y, aunque vaya rápido, es un placer.  Si todos los días me levantase ella esto sería fantástico.

La hora d ela comida es la peor. Acostumbrada como estaba a cocinar para mí sola, comprando 200g de pescado, o unos esparragos trigueros, las cosas ahora han cambiado mucho mi vida gastronómica.  Parece que todo lo que compran es congelado y que, aunque tengo la salud bien, me tendré que resignar a comer sin sal y a renunciar a la copita de anís que me tomaba después de la cena y me sentaba tan bien.

Los primeros días me costaba comer rodeada de tantos viejos y quise pedir comer en mi habitación, pero otra señora, que está muy bien y vive aquí con su marido, me recomendó que no dijese nada que me hiciese parecer "difícil” a ojos de las cuidadoras ya que hay algunas que pueden tener mala uva si te cogen manía.  También me dijo que lo mejor es que "vaya a lo mío” y no llame la atención.  Como es lo que he hecho toda la vida no me costó demasiado desistir. No pedí nada y, efectivamente, me dejan bastante tranquila.  Por eso no he llegado a pedir que me dejasen traer la cómoda que siempre había tenido en mi habitación y que ahora me guardas tú.  Sé que aquí dejan traer cosas pequeñas de casa pero, una cómoda, ni me atrevo a pedirlo.

Todavía no he hecho amigas por lo que espero tu regreso de vacaciones para que vengas a visitarme.  Aprovecho para pedirte un  pequeño favor: cuando llegué aquí tuve una entrevista con una doctora de la residencia que me dijo que varias de las pastillas que tomaba desde hace años ya no sirven y me pueden estar haciendo daño. A mí me ha extrañado mucho pero cuando se lo dije pareció molestarle y me callé.  Total, que de momento me han quitado todas menos la de la tensión.  ¿Podrías comprarme en la farmacia el laxante de la caja blanca con la caja amarilla que tomaba?  Es aquél que me recomendaste tú pero se me ha olvidado el nombre.

Con eso de las medicinas aquí pasan cosas divertidas…

Los asistentes, que son animados a participar, desgranan los aspectos claves de la atención y analizan cómo en la residencia los protocolos, registros y programas pueden ir cambiando para adaptarse a las necesidades y deseos de los residentes.

 

En opinión de una de las asistentes

Carmen Gómez (la más antigua) Nunca había hecho un curso del que saliese con estas ganas de hacerlo mejor. Salí muy motivada, con ganas de que fuera el día siguiente para aplicar todo lo que el Sr. de Martí nos transmitió. Un curso muy productivo, muy fácil de entender y aclaramos dudas para mejorar nuestro trabajo. Muchas ganas de repetir. 

 

Jordi Fonfreda: El mejor curso al que que he asistido. Sabíamos que la dirección había preparado una buena formación pero no nos imaginábamos que saldríamos todos tan contentos .Pensábamos que sería lo de siempre, pero yo, salí con la sensación de que había aprendido muchas cosas, que las había retenido muy bien ¡y que tenía ganas de aplicarlas! 

 

Nieves Garea: Un gran aprendizaje y Recordatorio del Trabajo en equipo. En Nuestra Casa trabajamos bien, diría que muy bien, pero siempre Tenemos ansia de superarnos. Ganas de aprender, de mejorar... creo que ha sido muy productivo para nosotros y nuestros residentes.

Una iniciativa que pueden seguir otras residencias para mayores de la provincia de Lleida