26/11/2015

Premio a la investigación del Hospital Universitario de Álava

El Hospital Universitario de Álava ha premiado en el Congreso Nacional de Psiquiatría celebrado en Santiago de Compostela por su investigación la vinculación entre accidentes domésticos que sufren las personas mayores y la sobremedicación que a veces se les prescribe.

En el estudio han trabajado durante dos años la psiquiatra Patricia Pérez Martínez de Arrieta y la farmacéutica Mónica Martínez Cengotitabengoa, que han estudiado los historiales de 645 pacientes alavesesmayores de 65 años que habían acudido a las urgencias de los hospitales de Vitoria tras una caída.

Medicación residenciasEn las consultas, los médicos de familia cada día atienden con mayor frecuencia a personas mayores de 65 años que sufren alteraciones del sueño o que se sienten nerviosas, intranquilas o con problemas de ansiedad. En ocasiones las personas mayores han perdido a su pareja, viven solos o presentan problemas de salud.

Para estos casos se dispone de guías clínicas con recomendaciones sobre las dosis de benzodiacepinas (medicamentos tranquilizantes, ansiolíticos o hipnóticos) adecuadas para este tipo de pacientes. En la investigación se concluye que, en ocasiones, se sobremedica al anciano, lo que puede llevar a caídas debidas al efecto de sedación que tienen estos fármacos.

El estudio señala que el 43,6 % de las personas que habían tenido un accidente tomaba algún tipo de benzodiacepinas y de estas el 58 % de estos casos la dosis recetada era superior a la recomendada. También se observó el datos de que se prescriben más a mujeres que a hombres, un 47,5 % frente a un 36,7 %. Las benzodiacepinas tienden a acumularse en el organismo y producir mayor sedación, eso supone aumentar el riesgo de confusión y caídas.

No es fácil tratar en las personas mayores los problemas de insomnio o ansiedad. Más si viven solos y no tienen una ayuda o supervisión como ocurre en las residencias de la tercera edad. El hecho de que se tienda a aumentar la dosis indica lo complejo que resulta para el médico de familia tratar ese tipo de problemas.

El estudio propone una reflexión sobre los efectos secundarios que implica el abuso de estos fármacos, efectos en la vida cotidiana de somnolencia, despiste o torpeza que al llegar a una edad avanzada pueden tener consecuencias muy serias. En esta reflexión entraría la prudencia en la prescripción, el estudio de los efectos secundarios, la disminución o retirada de las dosis, buscar otros medicamentos y buscar terapias que no sean farmacológicas.