11/03/2015

Aumenta la preocupación por las inspecciones de residencias

Imaginemos una residencia en la que algunos de los residentes más dependientes empiezan a cenar a las 18,30h. Llevan haciéndolo así desde hace más de diez años. Así aparece en el horario que tienen expuesto en el tablón de anuncios.  La inspección lo sabía perfectamente y nunca había supuesto problema alguno... Hasta ahora.

Esa residencia tiene una inspección en la que le levantan un acta en la que se dice que el horario viola los derechos de los residentes.

 Como la residencia no quiere tener problemas, pregunta a la inspección qué hora de cenar, deja según su criterio, de ser quebrantadora de derechos.  La respuesta es que las siete de la tarde, así que la residencia cambia el horario de la cena.   Este cambio le supone tener que cambiar el horario de alguna de las gerocultoras lo que provoca una reacción por parte de los enlaces sindicales, la consecuente negociación y finalmente el cambio.

 La sorpresa viene cuando al cabo de cuatro o cinco meses la residencia recibe la apertura de un expediente sancionador en el que le informan que, como consecuencia del horario, podría recibir una multa, la inhabilitación del director, del responsable higiénico sanitario, la pérdida de la condición de centro colaborador e incluso el cierre de la residencia.

 Esta residencia cumple con la ratio de personal que marca la normativa y con la exigencia de colaboración.  A pesar de ello, en la carta que recibe le dicen que también piensan sancionarle porque durante diez minutos  hubo ocho residentes solos en una sala, mientras una gerocultora acompañaba a uno al lavabo; y porque, otro grupo de residentes estuvo en una sala durante tres horas sin ninguna actividad organizada, a pesar de que, según el programa de actividades, durante esas tres horas, no había actividades programadas.

El director y los miembros del equipo no salen de su asombro, presentan unas alegaciones y pagan una tasa de unos 200 Euros para que la inspección vuelva a ver que han cambiado el horario de la cena.  No pueden ampliar la ratio debido a que ya tienen más de lo que pide la Generalitat y a que esa misma Generalitat que les está sancionando, les debe una cantidad considerable de dinero por cuidados prestados a mayores beneficiarios de financiación pública que todavía no han cobrado.

 Unos meses después la historia acaba con una sanción de unos 4.000 Euros que la residencia no tendrá que pagar porque se le permite reinvertir el dinero en mejoras en el propio centro.  Eso sí, lo que queda en su expediente es que ha sido sancionada por atentar contra los derechos de los usuarios.

¿Está pasando eso de verdad? Sí.

Ante esta situación se puede plantear que la inspección actúe mejor.  Aquí hay una propuesta de buenas prácticas para la inspección.

Otra opción es preparar a la residencia para las inspecciones:  Esto es lo que plantea Eai Consultoria, gestora de conocimiento de Inforesidencias.com que lleva impartidas ya cuatro formaciones dirigidas a los empleados de residencias de mayores en Cataluña en las que Josep de Martí, les prepara para afrontar la inspección.  El principio básico de la formación (que dura una mañana) es que trabajar bien no es suficiente, además hay que poder demostrar que trabajamos bien.  En ocasiones la inspección sanciona por hechos que nunca deberían haber sido sancionados porque la residencia no ha sabido comunicar bien lo que hace o porque no se ha respondido correctamente un requerimiento.  Hasta ahora la valoración por parte de las residencias en que se ha impartido la formación ha sido muy positiva.