12/02/2016

Los trabajadores de residencias de mayores deben acreditar su formación

La Ley de Dependencia, aprobada en diciembre de 2006, obliga a la profesionalización de los trabajadores de las residencias de mayores, exigiendo una acreditación que certifique su preparación.

El Pleno del Consejo Territorial de Servicios Sociales y Dependencia celebrado el pasado 7 de octubre de 2015 estableció para el sector de cuidadores y gerocultores una prorroga de hasta el 31 de diciembre de 2017 para que reúnan los requisitos relativos a la cualificación profesional y, por otro lado, que «las personas que tengan una edad igual o superior a 55 años Profesionales en residencias31 de diciembre de 2015, que estén desempeñando sus funciones en las categorías profesionales de Cuidador/Gerocultor y de Auxiliares de Ayuda a Domicilio y acrediten una experiencia de al menos tres años, con un mínimo de 2 000 horas trabajadas en esas categorías profesionales en los últimos 10 años, quedarán habilitadas de forma excepcional en la categoría que corresponda, en el ámbito de su comunidad autónoma. Esta habilitación solo tendrá efecto para el trabajador en el ámbito de esa comunidad autónoma donde presta sus servicios». La modificación deja en manos de las comunidades autónomas que pongan en marcha las convocatorias de acreditación que consideren según sus características.

Es decir, hasta el pasado mes de enero, solo hacía falta tener estudios básicos para poder trabajar como auxiliar de geriatría. A partir de ahora será necesario tener una formación específica o acreditar una experiencia mínima para ser contratado. Todos estos años de contratación han provocado que trabajadores del sector no posean titulación alguna, lo cual les obligará a pasar por un proceso de acreditación de competencias en el transcurso de dos años. En Cataluña, concretamente, unos 8 000 trabajadores deberán acreditarse para conservar su empleo.

Las empresas de residencias geriátricas catalanas, agrupadas en la Asociación Catalana de Recursos Asistenciales (ACRA), tanto privadas como concertadas, ven positivamente la medida, pues eliminará la contratación de personas sin la preparación suficiente que se pueden enfrentar a situaciones complicadas, sobre todo cuando tratan con personas mayores con demencia o cuando ayudan en tareas cotidianas a las personas que no pueden hacerlas por sí mismas. Señalan la importancia de la profesionalización y su responsabilidad en la preparación de sus propios trabajadores.

Desde ACRA informan que en Cataluña 30 000 personas trabajan en el sector residencial geriátrico y de ellos unos 8 000 profesionales quedan por acreditar, de los cuales 6500 tienen menos de 55 años.

La Generalitat de Catalunya es la encargada del proceso de acreditación de estos profesionales, que deben superar las pruebas a través del Departament d’Ensenyament o del Servicio de Ocupación de Catalunya (SOC). Según datos del Gobierno catalán, hasta el momento han pasado por este proceso 7 717 trabajadores del sector de la dependencia, y se espera llegar este año a 9764.

Actualmente conviven auxiliares geriátricos que no tienen el título Educación Secundaria Obligatoria (ESO) con quienes que han cursado el ciclo de Formación Profesional de grado medio de técnico en atención sociosanitaria. Para los trabajadores sin estudios, pero con larga experiencia y capaces de atender con calidad a las personas está la acreditación de competencia profesional.

Para quienes deseen trabajar como auxiliares de geriatría y no tengan experiencia está la opción de cursar el grado medio de formación profesional que habilita para el desarrollo de este trabajo o bien un curso de 450 horas de duración que oferta el Servicio de Ocupación de Catalunya (SOC).