21/09/2015

Adelantar la hora de la cena sería una buena práctica para personas mayores


Es un dicho común el de «de buenas cenas están las sepulturas llenas», que se refiere a que la última comida del día no es saludable si es copiosa.  Además de la cantidad, también importa, y mucho, la hora en la que se realiza la cena, sobre todo cuando hablamos de personas de edad avanzada.  Desde la Universidad autónoma de San Sebastián, en Chile, nos llega un interesante estudio que concluye que cenar a una hora en exceso tardía aumenta la somnolencia en adultos mayores, con lo que se incrementa la posibilidad de caídas y, además, puede afectar a la memoria. Que entre sueño cuando nos vamos a acostar de forma inmediata, no es un problema, pero cenar a las nueve de la noche y continuar activos hasta las 10 o las 11, sí.  
 
Anciana durmiendoLa investigación se publicó en la Revista Española de Geriatría y Gerontología con el título de «Factores asociados a la somnolencia diurna en adultos mayores chilenos», y analiza la somnolencia leve, excesiva y diurna en las personas de la tercera edad, en este caso, como es natural, chilenas, pero con resultados extrapolables.  Para realizar el estudio se contó con la colaboración de 1.780 adultos mayores de 60 años de catorce localidades del país, todos ellos autónomos y de ambos sexos. 1.704 contestaron a la encuesta de somnolencia de Epworth (ESE) y al cuestionario de calidad de sueño de Pittsburg. También se solicitó información sobre consumo de tabaco, horario habitual de cena, y se les hizo una evaluación antropométrica. Samuel Durán, doctor en Nutrición y docente de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad San Sebastián y líder en la investigación, explica que es habitual la somnolencia diurna en las personas de edad avanzada, que se pueden dormir viendo la televisión, en el cine, leyendo o incluso en una conversación.  
 
La somnolencia diurna va aumentando a medida que aumenta la edad hasta llegar al 32,8 % en los mayores de 80 años. Otros factores que influyen en la calidad de sueño nocturno es roncar (un 64 %), despertarse por la noche (73 %), consumir café (19,9 %), levantarse a orinar (71 %), fumar antes de dormir (19,9 %) y cenar pasadas las nueve de la noche (41 %). Lo ideal es cenar al menos dos horas antes de ir a dormir y que la cena sea ligera, de fácil digestión y evitando bebidas estimulantes como té o café.  Tener un buen descanso nocturno es fundamental y eso se altera si se está somnoliento antes de tiempo, echando cabezadas o pequeñas siestas intermitentes. La cantidad y calidad del sueño es un factor fundamental para la memoria, el equilibrio hormonal y la salud en general, sobre todo para la de las personas en la tercera edad.     

En las residencias para mayores conocen bien la necesidad de encajar las necesidades de los residentes con sus deseos.  Por eso, dependiendo de los tipos de residencia existen horarios más o menos estrictos de cena y comida.  Parece que, según el estudio, que la cena se produzca a una hora temprana, tal como sucede en muchos otros países del nuestro entorno, podría mejorar la calidad de vida de los mayores y su descanso nocturno. 
 
Más información en la web de la Universidad San Sebastián de Chile  
Revista Española de geriatría y gerontología