13/05/2018

Dos camas que hacen cambios posturales y una baja para que caerse no sea un problema

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Cama en residencia de ancianosLa cama es el lugar donde más tiempo pasa una persona durante su vida, y esto no cambia cuando se vive en una residencia de mayores, más bien puede ser que la cantidad de tiempo se incremente.

A medida que se pierde masa muscular y la capacidad de movernos por nosotros mismos aumenta la posibilidad de sufrir lesiones por presión (úlceras) por lo que, algunas personas mayores que viven en residencias, necesitan que alguien les ayude durante el tiempo que pasan en la cama a cambiar de posición de forma que la presión del propio cuerpo de reparta por diferentes zonas y se eviten las tan denostadas "nafras".

Un problema que comportan los necesarios cambios posturales es que la persona que es sujeto de los mismos suele despertarse por lo que, si se tienen que hacer varios durante la noche, el sueño no acaba siendo tan reparador como debería. Otro problema es que, si la persona tiene un peso elevado, pueden ser necesarias dos auxiliares para realizar los cambios con lo que la carga de trabajo se incrementa.

Hace un tiempo, de vuelta de uno de los viajes geroasistenciales incluimos en el blog de Inforesidencias.com un post sobre las tendencias que existían entonces en relación a camas geriátricas, en el se decía que  las amas en una residencia son herramientas de trabajo o mejor dicho, equipos de descanso, en las que los usuarios están al menos 8 horas descansando, de las cuales, también en algunos casos, se utilizan para realizar los cambios posturales y a la vez que en muchos otros casos, durante el día también funcionan varias veces, se elevan para hacer la cama, se mueven para limpiar, cada día durante todo el año.

Hoy ilustramos con unos vídeos los cambios que se están produciendo:

Por un lado, una complemento que, colocado entre la cama y el colchón realiza cambios de posición de la persona que pueden programarse y que podrían no despertarla cuando se producen.


Por otro, un sistema que permite a una persona, sin demasiada fuerza, poder hacer cambios posturales sin esfuerzo.

También, hablando de camas en residencias de tercera edad, en los últimos años se han introducido en el mercado con relativa aceptación las camas "ultra-bajas" que se sitúan en una posición que permite evitar el uso de contenciones y barandillas, ya que si la persona cae al suelo durante la noche, debido a la baja altura, no se produce lesiones.