03/04/2007

EL 80% DE LOS MAYORES DE 65 AÑOS PADECE SOBREPESO U OBESIDAD



El control de la alimentación y consecuentemente del peso en los mayores es una de las potenciales medidas que se deberían implantar con el fin de prevenir situaciones de dependencia futuras. Llama la atención observar como la obesidad se da en menor proporción entre los mayores institucionalizados -en residencias-, un 21% de obesos, que entre los que tienen que ocuparse personalmente de su alimentación , un 36%, al tomar éstos últimos más alimentos preparados y tener un menor control sobre su alimentación. Es positivo encontrar elementos que demuestren que la institucionalización puede mejorar la calidad de vida de los mayores en muchos casos y en la alimentación tenemos un claro ejemplo.

El problema del sobrepeso u obesidad es consecuencia de una mala alimentación durante décadas. "Es complicado hacer cambiar a los mayores acostumbrados a comer productos con mucho azúcar y grasa y a los que resulta complicado cambiar sus hábitos", según manifiesta la Dra. Susana Monereo del Hospital Universitario de Getafe. El exceso de peso crea un problema de salud importante dado que provoca que se sobrecargen las articulaciones y duelan, les dificulta la movilidad y eso a su vez impide que pierdan peso.

Se detecta también que existen muchas personas mayores, mayoritariamente que viven solas, incluso con kilos de más y que están mal nutridos, tienen una gran cantidad de masa grasa y poca masa magra, una situación a la que se llega por una alimentación baja en proteínas. La mala nutrición se acentúa después de los 70 años ya que es cuando se empieza a tener problemas de masticación deglución o simplemente por una mala praxis alimenticia.

Los consejos que dan tanto la Dra. Monereo, como la Dra. Marta Castro, miembro de la SEMEG para mejorar la alimentación de los mayores y por consiguiente la salud de éstos se podría resumir en:

- Comer varias veces al día

- Llevar una dieta en la que las proteínas supongan un 15 por ciento del total con carnes de cualquier tipo, pescados, huevos y legumbres.

- No abusar de los lácteos

- Beber al menos 8 vasos de agua al día. Con la edad se pierde la sensación de sed y en situaciones de calor o fiebre se pueden deshidratar con facilidad

- Instar a la reducción de la sal

- No olvidar tomar frutas y verduras

- Vigilar el calcio y la vitamina B12 para evitar la osteoporosis y la anemia.

La alimentación es sin duda uno de los factores más importantes para propieciar un buen envejecer. La persona mayor que vive en su casa tiende, con los años a empeorar sus hábitos de alimentación, circunstancia que se corrigue en el caso de que la persona acabe institucionalizada. Ahora bien, una vezen residencia, el ofrecer una comida equilibrada y sana debe ir acompañada de una buena presentación y servicio. Cada día se constata que la satisfacción en la comida es uno de los puntos críticos en la satisfacción del mayor en residencia, por ello los centros han de tener presente que el futuro pasa por darle un mayor protagonismo a este capítulo para mejorar la calidad de vida del mayor y evitar perder un usuario por esta cuestión.