26/01/2016

El riesgo de ictus en las personas mayores aumenta si duermen mal

Un sueño de mala calidad: insomnio o sueño fragmentado puede asociarse con una aterosclerosis cerebral y a una mayor falta de oxígeno en los tejidos cerebrales, hecho que aumenta el riesgo de sufrir un ictus.

Dormir en la ancianidadEs norma general que las personas mayores necesiten menos horas de sueño que las jóvenes para conseguir descansar. Los problemas surgen cuando la causa de dormir menos es un trastorno que lleve a sufrir insomnio o a dormir de forma intermitente, el sueño fragmentado, lo que lleva a un sueño de poca calidad, es decir, poco reparador que hace que durante las horas de vigilia la persona mayor se sienta más cansada y menos concentrada.

Investigadores de la Universidad de Toronto han publicado en la revista Stroke un estudio que relaciona la aterosclerosis cerebral y los infartos en los tejidos cerebrales por falta de oxígeno. Estos son importantes no solo porque incrementen el riesgo de sufrir un ictus, sino también porque se asocian con un mayor deterioro cognitivo y motor.

El estudio relaciona el sueño fragmentado, interrupciones frecuentes del sueño en un promedio de hasta siete despertares por hora, con el daño en los vasos sanguíneos y los infartos cerebrales. Para hacerlo se analizaron las autopsias de 315 personas de una media de edad de 90 años, de las cuales el 70% eran mujeres. Todas estas personas habían sido monitorizadas en su momento para medir su calidad de sueño y su ritmo cardiaco.

Los daños cerebrales que presentaban llevaron a la conclusión de que el riesgo de desarrollar ateroesclerosis severa aumentaba en una 27 % en quienes presentaban el sueño fragmentado, aumentando el riesgo si se despertaban más veces.

Aunque no está claro si el daño en los vasos cerebrales es la causa o la consecuencia de una mala calidad del sueño, el estudio concluye que monitorizar el sueño puede ser una herramienta que permita identificar a aquellas personas que tienen un riesgo mayor de sufrir un ictus.
Para las personas que viven en residencias geriátricas y presentan deterioro cognitivo, monitorizar su sueño para prevenir daños mayores puede es una ayuda, pues muchas veces presentan problemas de comunicación que impiden saber si su descanso es reparador o no.