07/10/2015

En el mundo se necesitan cuidadores especializados en la tercera edad

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el mundo hay un déficit de 13,6 millones de trabajadores sanitarios. La abrumadora mayoría de los cuidados se realizan en el hogar y ocho de cada diez personas cuidadoras son las mujeres de la familia que no perciben por ello ninguna remuneración.

Según un estudio recientemente publicado por esta organización, más de la mitad de la población mundial de 65 años o más, es decir, 300 millones de personas están excluidas de los tan necesarios cuidados de larga duración (CLD).

El estudio analiza la situación en 46 países que representan el 80 % de la población que está en la franja de la tercera edad a nivel global.
Se necesitan cuidadores de ancianos en todo el mundo

La autora del estudio, Xenia Scheil-Adlung, precisa que «los cuidados de largo plazo no solo requieren empatía o simpatía hacia un familiar, sino capacidades profesionales. Los familiares no están capacitados para proveer los servicios profesionales que son necesarios».

Entre los datos del estudio son especialmente relevantes que el 48 % de la población mundial se encuentra desprotegida legalmente en términos de acceso a los cuidados sanitarios prolongados que necesiten, otro 46,3 % está parcialmente excluido de ese tipo cobertura de salud debido a las regulaciones que limitan los beneficios para los más pobres, lo que obliga a que la gran mayoría de las personas mayores tengan que pagar de su bolsillo estos servicios.

La autora del estudio, Xenia Scheil-Adlung, precisa que «los cuidados de largo plazo no solo requieren empatía o simpatía hacia un familiar, sino capacidades profesionales. Los familiares no están capacitados para proveer los servicios profesionales que son necesarios».

Entre los datos del estudio son especialmente relevantes que el 48 % de la población mundial se encuentra desprotegida legalmente en términos de acceso a los cuidados sanitarios prolongados que necesiten, otro 46,3 % está parcialmente excluido de ese tipo cobertura de salud debido a las regulaciones que limitan los beneficios para los más pobres, lo que obliga a que la gran mayoría de las personas mayores tengan que pagar de su bolsillo estos servicios.

La imagen proviene de una página rusa sobre cuidado de ancianos

 


En África faltan 1,5 millones de personas que trabajen en ese área y más del 90 % de personas de edad avanzada no reciben cuidados cuando los necesitan.

Asia y en la zona del Pacífico, son las zonas con mayor déficit, allí el 65 % de los ancianosse encuentran desatendidos y la carencia se eleva 8,2 millones de trabajadores sanitarios.
La situación se agrava por la falta de cobertura para cuidados de largo plazo en la mayoría de los sistemas de Seguridad Social. Incluso en los países ricos, solo el 5,6 % de su población tiene una cobertura universal en salud.

Al respecto, el informe señala que el ratio mínimo recomendado es 4,2 cuidadores por cada 100 ancianos. Países como Francia hay 1,1 cuidadores por cada 100, algo a todas luces insuficiente. La situación lleva a la exclusión de estos servicios al 70 % de los ancianosen Francia y al 90% en Portugal.

España cuenta con 2,9 y es, además, es uno de los países donde no hay una legislación específica única para todo el territorio, lo que significa que solo las personas más pobres tienen acceso a algún tipo de servicio, lo que significa que la clase media corre riesgo de caer en la pobreza si tiene que asumir cuidados o una residencia geriátrica con prestaciones costosas.

Es muy relevante y preocupante que, a nivel mundial, el gasto público para la atención de largo plazo a personas mayores equivale a menos de 1 % del Producto Interior Bruto (PIB) global, con el presupuesto más bajo en África, donde la mayoría de los países no invierten nada. En Europa se destina el 2 %.

Este estudio pone delante de las administraciones y de la ciudadanía en general la necesidad que el tema de los cuidados específicos para las personas mayoresdebe ser una prioridad estratégica y que no dependa de a situación económica familiar que la persona esté en el centro de tercera edad adecuado. Se trata del derecho a la protección universal.