23/08/2015

Enfermería geriátrica: Una pieza clave de la atención a mayores en residencias

La Enfermería Geriátrica, profesionales de referencia en las residencias para personas mayores.
 
En Inforesidencias.com sabemos de la importancia que tiene la labor de la enfermera dentro del equipo interdisciplinar de las residencias, incluso tenemos un apartado en el que tratamos de la cuestión.
 
Enfermería geriátrica Rosa MartínezLa Enfermería Geriátrica dirige sus conocimientos aprestar cuidados enfermeros especializados y de calidad a las personas mayores. En octubre e 1977 la OMS la define como la especialidad que contempla los aspectos patológicos del anciano, encaminados a conseguir una adecuada asistencia de enfermería y su rehabilitación. En definitiva la profesión abarca la promoción y mantenimiento de la salud, la prevención de las enfermedades y el fomento del autocuidado de las personas mayores. Los profesionales de esta rama especializada son pilares fundamentales en el funcionamiento de las residencias de la tercera edad, dependiendo de ellos muchos de los estándares de calidad de vida de las personas que viven en ella. Sus competencias están definidas y se basan en una serie de principios de buenas prácticas que garantizan su actuación
 
Recientemente hemos leído una entrevista en Dicen, Diario Independiente,  a una enfermera geriátrica que pensamos resulta muy interesante para profundizar en la cuestión. lLa entrevistada es Rosa Martínez, coordinadora asistencial de la residencia y centro de día para personas mayores de la Fundación Santa Eulalia de L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona). También es socia de la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica (SEEGG) desde ese mismo año y secretaria de esta sociedad desde 2008, labores que simultanea con una activa labor docente en el ámbito de la enfermería de la  Universidad de Barcelona
 
Estas son algunas de las respuestas de Rosa Martínez
 

Funciones de una enfermera Geriátrica 

 Tal y como expone la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica en su documento técnico sobre competencias de la enfermera en las residencias de ancianos, independientemente de la tipología de estas, son responsables de la realización de su rol profesional desde las perspectivas asistencial, docente, investigadora y gestora. Ahora bien, la enfermera especialista en Enfermería Geriátrica ha adquirido unas competencias diferenciadoras, necesarias para el adecuado ejercicio de su profesión, en las siguientes áreas de conocimiento gerontológico: gerontología (experimental, clínica, psicológica y social), educación para la salud, marco legal y políticas sociosanitarias, bioética, investigación y gestión de cuidados y servicios gerontológicos.
 

Enfermadades más frecuentes entre personas mayores

El envejecimiento de la población plantea nuevos retos que derivan de situaciones que se presentan en las personas mayores en porcentajes más elevados que en otros grupos de edad. La soledad, el aislamiento social, la pobreza, etc., son algunos de ellos, aunque serán los problemas de salud (circulatorios, respiratorios, tumores, traumatismos, incontinencia...) y la dependencia los que se presenten con mayor prevalencia. Haciendo referencia a los datos que maneja el IMSERSO, más del 30% de las personas de 65 y más años presenta algún nivel de discapacidad, de los que el 19% tiene algún grado de dependencia, cifras que con el crecimiento de la población mayor, previsiblemente, irán en aumento. Por tanto, es necesario que cubramos estas necesidades allí donde se encuentra el mayor y con soluciones acordes a las necesidades reales que precise cada individuo, tanto en lo relativo a lo social como a lo sanitario. De ahí la importancia de una adecuada valoración y optimización de servicios y recursos que nos permita mantener a la persona el mayor tiempo posible en su domicilio y potenciar su autonomía e independencia.
 

Implicar al paciente geriátrico en su propio cuidado

Tal y como exponemos en un libro que hemos publicado con el título de Enfermería y Envejecimiento, las previsiones demográficas indican que en el año 2030 el porcentaje de la población mayor de 65 años sería más del 25% de la población total. El aumento y el número de personas mayores no ha de implicar necesariamente más dependencia ni más enfermedad, ya que al mismo tiempo que aumenta la esperanza de vida también se puede producir una mejora del estado de salud y un retraso en la aparición de la morbilidad y dependencia. Hasta hace un tiempo las medidas preventivas en materia de salud solamente estaban contempladas hacia poblaciones jóvenes. En la actualidad hay todo un abanico de actividades preventivas dirigidas a personas etarias a fin de favorecer una mejora en su salud. En el envejecimiento, las personas con riesgo importante de perder la autonomía debido a la presencia de la comorbilidad son las personas que más se pueden beneficiar de las medidas preventivas como la detección precoz de su fragilidad, del tratamiento y de la rehabilitación con el fin de evitar o retrasar la presencia de un deterioro funcional y/o cognitivo, disminuir la morbimortalidad y mantener o mejorar la sensación subjetiva de calidad de vida. En esta etapa de la vida son aplicables las actividades de prevención de enfermedades cardiovasculares, endocrinas, infecciosas y cáncer que se recomiendan a la población adulta, especialmente el cribaje de cáncer de mama, el tratamiento de la hipertensión arterial (HTA), el abandono del tabaco, las vacunaciones (neumonía, gripe...), el ejercicio físico, el cribaje de osteoporosis en mujeres mayores de 65 y el cáncer de colon a mayores de 50 años.
 

Los signos de que un anciano necesita cuidados

La necesidad del cuidador surge cuando una persona es incapaz de afrontar determinadas situaciones de su vida por sí sola, generalmente debido a una discapacidad funcional y/o psíquica que le obliga a depender de terceras personas. En el caso del anciano, el cuidado se prolonga a lo largo del tiempo y, a medida que el paciente se va deteriorando y volviéndose más dependiente, se incrementa en cuanto a dedicación y complejidad.Además, los síndromes geriátricos (SG) tienen una elevada prevalencia entre la población anciana y generan con frecuencia dependencia por incapacidad. Estos SG pueden ser causa o efecto de otros procesos y requieren la valoración e intervención de la enfermera geriátrica para prevenirlos, mantener el nivel de funcionalidad y evitar complicaciones. De entre los SG más relevantes cabe destacar: el síndrome de inmovilismo, caídas, incontinencia urinaria, síndrome confusional agudo, úlceras por presión y desnutrición
 
Reocmendamos la lectura íntegra de la entrevista  que puede ser complementada con una entrevista a Fernando Martínez Cuervo, presidente de la SEEGG
Más información en la web de la SEEGG