01/02/2016

Estamos redefiniendo el concepto de «anciano»

Los últimos datos de CSIC indican de forma clara que España envejece, a la vez que la esperanza de vida es mayor. Ya no valen los conceptos de «vejez» y «ancianidad» que manejábamos hace solo unas décadas.

El miércoles 20 de enero el Instituto Nacional de Estadística presentó los datos del padrón de 2015. Según sus datos, en España somos 46,6 millones de habitantes, con una clara tendencia a ir a menos, pues en cuatro años la población ha descendido en 640 mil habitantes.

Los nuevos ancianosLa caída no se debe a un aumento de la mortalidad, sino a las consecuencias de la crisis económica que han hecho que muchos jóvenes extranjeros o con doble nacionalidad decidieran regresar a su país de origen, elevando la media de edad de todo el país ante la pérdida de habitantes entre 30 y 39 años y bajando la población activa (entre 18 y 64 años) en más de un millón de personas.

Tampoco hay que desdeñar la pérdida de población joven que supone la emigración de origen español.

El problema no es exclusivamente nacional. Europa es un continente envejecido donde tenemos una media de un 18,3 % de población mayor de 65 años y en poco tiempo la generación baby-boom empezará a jubilarse, por lo el porcentaje aumentará al 30-35 %.

¿Seremos un país de viejos? No está claro, pues el concepto de vejez está variando. En Europa Occidental, los 65 años actuales nada tienen que ver con la de nuestros padres o abuelos. La llamada tercera edad será cada vez más activa y con menos problemas de salud.

Ahora consideramos, más o menos, que una persona es mayor cuando se jubila, en la actualidad a los 65 años y progresivamente a los 67, pero como acabamos de decir, la esperanza de vida y el envejecimiento activo hacen cambiar esta perspectiva.

Estos dos conceptos han llevado a los investigadores del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC proponen una nueva forma de medir la vejez: el concepto de tercera edad será variable y se basará en la esperanza de vida para hombres y mujeres a la que se le resta 15 años. Será una fórmula que se revisará cada año. Por ejemplo, actualmente, la esperanza para mujeres es de 85,6 años, se la considerará pues anciana sobre los 70 años.

Hay que señalar que este método sirve para países desarrollados donde esperanza de vida supera en muchos años a la edad de jubilación y que servirá para los cálculos de la prestación por jubilación, los servicios sociales que se precisarán como residencias para mayores o atención sanitaria, las políticas de envejecimiento activo, etc.

Enlace de interés:
http://digital.csic.es/handle/10261/109834