08/10/2015

La malnutrición afecta a más de la mitad de las personas mayores cuando acceden a una residencia geriátrica

Un estudio de la Fundación Edad&Vida refleja que el 54 % por ciento de las personas que ingresan por primera vez en una residencia geriátrica presentan problemas de nutrición.

La idea de que en las residencias geriátricas no se cuidaba la alimentación empieza a formar parte del pensamiento de otras épocas y, por otra parte, es alarmante notar que muchas personas que ingresan presentan problemas de malnutrición. Ya en el año 2004 hablamos de este tema en Inforesidencias, pues suelen presentarse noticias contradictorias o alarmistas que generan lógica inquietud con respecto a este tema.

anciana comiendoEl estudio parte de una muestra de más de 19 299 personas atendidas en 111 centros residenciales entre 2012 y 2013. Los datos reflejan que un 23,1 % de las personas que ingresan en residencias para la tercera edad presentan malnutrición y un 31 % puede estar en riesgo de padecerla.

Muchas de las personas con malnutrición, hasta un 76 %, suelen presentar, al menos, tres diagnósticos más en el momento del ingreso, siendo por orden de incidencia las más frecuentes alzhéimer y otras demencias (19 %), la hipertensión (13 %), las enfermedades del aparato musculoesquelético (8 %) o del aparto cardiocirculatorio (7 %).

Además, el 27 % es gran dependiente y el 63% presenta alteraciones cognitivas. En otro orden de patologías, abunda la incontinencia urinaria (73 %) y un porcentaje no despreciable, el 16,9 % precisa oxigenoterapia.

Estos datos avalan la que la mayor parte de las personas que ingresan en centros geriátricos lo hacer a causa de problemas de salud serios que les impide que sean atendidos en sus casas. Esos mismos problemas hacen que estén polimedicados y que un 90 % tome al menos tres medicamentos y un 66,6 % hasta siete medicamentos.

Las situaciones personales por las que llegan estas personas a las residencias geriátricas son muy complejas y variadas, por lo que las causas de la malnutrición suelen venir dadas por factores distintos como cuidado inadecuado, hábitos poco saludables, problemas de movilidad o de demencia, enfermedades no diagnosticadas, dificultad a la hora de masticar, problemas digestivos, medicación que inhibe el apetito, soledad, aislamiento… que, llevan a que las personas presenten cuadros de carencias y deficiencias alimentarias que se tratan en los centros para la tercera edad, donde el equipo médico elabora junto con los nutricionistas los menús más adecuados para cada caso.

No es cierto, pues, que en las residencias geriátricas, por norma, se den casos de malnutrición, sino que, al contrario, los controles y la vigilancia hacen que se palíen situaciones de falta de alimentación o desequilibrios nutricionales que en el momento del ingreso suponían un deterioro o un riesgo para la salud del anciano.

Es importante cuando la persona mayor está institucionalizada llevar un registro de todo lo que come y disponer de una historia clínica completa, para prevenir y controlar la malnutrición, además de controles como vigilar síntomas que indican que no come lo suficiente o que hay una enfermedad que interfiere, como son la pérdida de masa muscular, de grasa subcutánea, la deshidratación, algunas patologías óseas...

En la actualidad hay protocolos de valoración nutricional que se aplican a las personas mayores que ingresan en una residencia de larga estanciao en un hospital que también puede ser aplicado en el domicilio del paciente por personal de enfermería cualificado.