17/09/2015

La realidad de los abuelos golondrina o abuelos maleta

¿Es deseable ser un «abuelo golondrina»?  Los «abuelos golondrina» son las personas mayores que conviven con sus hijos por turnos.
 
Muchas veces las circunstancias familiares obligan a tomar decisiones que pueden alterar la convivencia y la salud de las personas. Cambiar de domicilio con frecuencia es una de ellas.
 

¿Qué es "el abuelo golondrina" o "abuelo maleta"?

 
Ancianos maletaEn ocasiones, cuando la persona mayor necesita ayuda y, según el criterio de sus familiares no puede vivir sola, los hijos, por los motivos que sean (económicos, laborales, personales...) deciden que ésta viva con ellos en sus casas, pero rotando, de manera que el abuelo cada cierto tiempo se muda al hogar de otro hijo.
 
Si bien el anciano nunca está solo y tendrá apoyo para sus tareas cotidianas, lo cierto es que tampoco tiene una residencia fija ni un lugar que pueda considerar como propio.  
 
Rotar el cuidado de la persona mayor, sobre todo cuando presenta problemas físicos o cognitivos, puede ser una solución que, a primera vista puede ser buena, pues atender a las demandas de una persona dependiente a tiempo completo durante mucho tiempo puede ser muy estresante y cansado llegando a "quemar" al cuidador. Sin embargo, tambié tiene sus puntos en contra.
 

Consecuencias para la persona mayor

 
Periódicamente, cada unidad familiar debe cambiar de vida y «adoptar» al abuelo. Habrá familias bien organizadas, donde cada hijo asume su parte de tiempo y no se generan problemas, pero no todas las personas están capacitadas para cuidar de una persona mayor, ni pueden compaginar vida familiar y profesional de la misma manera, por lo que la llegada los meses con el anciano, en vez de ser un acogimiento, es una carga que desencadena estrés y problemas de convivencia.  Desde el punto de vista de la persona mayor puede ser un aliciente pasar el verano con el hijo que tiene una casa en la playa o el otoño con los nietos, pero eso no siempre es así.  
 
No tener una residencia fija implica llevar una vida nómada, y eso no es fácil.  Para empezar, si el mayor sufre algún tipo de demencia, cualquier cambio y la adaptación a cosas nuevas resulta especialmente difícil y estresante.  Además, y esto es para todos, cambiar de entorno físico cada poco, que se establezcan nuevas relaciones de convivencia, que sean otras personas las que se ven todos los días, habituarse a las diferentes rutinas de cada familia, salir del espacio social de amigos y relaciones o incluso de clima puede crear problemas de desarraigo y adaptación, no sentirse de ningún sitio, pues ya no se tiene un hogar propio.  
 
En los casos en los que la persona de edad avanzada presenta problemas físicos, puede que no todas las casas estén preparadas por igual y que al hijo no le merezca la pena hacer los cambios necesarios. Si se presentan problemas de alzhéimer o demencia, lo que menos favorece la estabilidad son los cambios y que durante dos meses el abuelo tenga su cama y sus cosas en un sitio, y luego sea otra cama y otro sitio, y luego otra... y vuelta a empezar. O que cambien las caras  y la voz de las personas que son su referencia.
 

Cambiar de médico cada pocos meses

 
Todo esto genera o incrementa problemas de orientación, de concentración y de memoria. Una dificultad añadida es también cambiar de médicos, seguir tratamientos crónicos o estar polimedicado, pues si no hay una perfecta coordinación y comunicación por parte de las familias, los servicios de salud y la propia persona se pueden generar graves problemas, sobre todo si hay cambios de ciudad. Cada familia conoce mejor que nadie las posibilidades, razones y hace aquello que considera mejor para ellos y para la persona mayor, aunque cabe preguntarse si nosotros, a nivel individual, desearíamos vivir así.
 
No es fácil, los retrasos en la adjudicación de una residencia geriátrica a través de la Ley de Dependencia obligan a tomar decisiones y eso no depende del deseo de nadie, por lo que las familias se organizan como consideran o como pueden. Ser una «abuelo golondrina» puede ser una buena manera de vivir cuando se tiene buena salud, buenas relaciones y deseo mutuo de pasar tiempo juntos.
 

Cuando la mejor solución es una buena residencia de tercera edad

 
Cuando es una obligación que se vive como una carga, por una parte o por las dos, o cuando el cuidado de la persona mayor exige una profesionalidad o, al menos, una estabilidad mínima, puede haber llegado el momento de tomar la decisión de utilizar el recurso de la residencia de tercera edad.
 
Para saber más:
Un artículo titulado: "El anciano golondrina en la consulta de atención primaria
Información en la página web Centros de colaboraciones solidarias.
Una opinión en el blog Recuérdame 2013