03/10/2016

La SEGG reivindica a los cuidadores y señala a los geriatras como profesionales de referencia para el cuidado integral del paciente con alzhéimer

El Día Mundial del Alzhéimer la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) rindió un emotivo y merecido reconocimiento a las personas cuidadoras de pacientes de demencia, en consonancia con el lema escogido por la Organización Mundial de la Salud «El valor del cuidador», del cual nos complace hacernos eco.

Cuidadores de ancianosLa SEGG, de forma directa, realiza anualmente un especial reconocimiento a las personas que cuidan y viene celebrando, desde hace dos años, el «día del cuidador» el 5 de noviembre. Además, ofrece un asesoramiento y apoyo formativo a las personas cuidadoras por medio de los cursos en línea gratuitos que pone a disposición de las personas que ejercen esta tarea. A fecha de hoy, más de 18 000 personas han realizado sus cursos de orientación y formación en el cuidado a las personas dependientes.

Por otra parte, la SEGG advierte de que la mayoría de los pacientes con Alzheimer tienen entre 80 y 86 años, por lo que deberán ser tratados por profesionales especialistas en el cuidado del mayor: los geriatras. El geriatra es el profesional capaz de valorar en su conjunto al paciente con alzhéimer y derivarle al especialista que se considere en los casos necesarios, ya que estaenfermedad degenerativa requiere un abordaje multidisciplinar (físico, psicológico, funcional, social).

Para el doctor José Antonio López Trigo, geriatra y presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, «estamos ante una enfermedad fundamentalmente relacionada con el envejecimiento, razón por la cual su abordaje debe ir estrechamente relacionado con la figura del geriatra, que desarrollará un papel protagonista en el tratamiento de esta enfermedad».

Además, López Trigo recuerda que el tratamiento del alzhéimer debe ser multidisciplinar, donde, igualmente, el geriatra tendrá una labor importante, ya que debe ser la persona encargada de derivar a los pacientes afectos a los profesionales que considere oportunos, con el fin de mejorar la calidad de vida de estos enfermos.«La atención a los pacientes con demencia y sus cuidadores requiere de un abordaje integral (físico, psicológico, funcional, social), centrado en la persona y sus necesidades cambiantes, integrado en los recursos sanitarios y sociales de su entorno, progresivo y continuado, llevado a cabo por equipos multidisciplinares. Los sistemas públicos de atención han de adaptarse a las necesidades del paciente con demencia, y no al contrario».

En España tan solo existen menos de un millar de geriatras en la sanidad pública, lo que resulta un número considerablemente escaso para tratar a los pacientes con alzhéimer y recuerda la importancia de potenciar la figura de este especialista para tratar a las personas mayores de 65 años, al igual que ya ocurre con otros segmentos sociales como es la infancia que es atendida por la figura del pediatra.

A pesar de este panorama, en los últimos años los progresos asociados con la enfermedad de alzhéimer han sido importantes y nos han dotado de estrategias sólidas para conseguir paliar sus consecuencias, enlentecer su curso, y, en suma, mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familiares.

La mayoría de los alrededor de 800 000 personas que padecen en España alzhéimer se sitúa en la franja de edad de los 80 a los 86 años, con claro predominio del sexo femenino.Prácticamente la mitad de los que viven en sus domicilios y el 75 % de los que lo hacen en residencias, se encuentran en fases avanzadas de la enfermedad. Presentan síntomas variados (cognitivos, neuropsiquiátricos…), y problemas añadidos característicos de un paciente geriátrico (pluripatología, polifarmacia, etc.) que inciden sobre su deterioro cognitivo y condicionan su evolución.

Aún cuando la enfermedad está claramente ligada al envejecimiento, los problemas de memoria (síntoma precoz de la enfermedad) no deben ser considerados como normales en la persona mayor.El diagnóstico y tratamiento precoces mejoran el curso de la enfermedad.

Se han de ofertar a los pacientes y sus familias los tratamientos farmacológicos sintomáticos estandarizados, minimizando las altas tasas de infratratamiento, especialmente en pacientes institucionalizados en residencias geriátricas.

En las fases más avanzadas de la enfermedad, los pacientes y sus familias deberían tener acceso a un programa protocolizado de cuidados paliativos, que garantizara la toma de decisiones, el máximo confort, control sintomático y calidad de vida del paciente.

Los pacientes con alzhéimer son el prototipo de pacientes vulnerables, tanto desde el punto de vista médico, como personal, familiar y social. Garantizar a ellos y a sus familias una atención sanitaria y social en cantidad y calidad suficientes, en función de sus necesidades cambiantes, es un reto profesional y ético que nos atañe a todos.

Una información útil para quien busque una residencia de tercera edad.