25/04/2011

LA SEMER PREOCUPADA POR LA IMPACTACIÓN FECAL EN ANCIANOS

La impactación fecal o disquecia es la acumulación de heces duras en el recto, en el colon o en ambos. Una grave afección –que no una enfermedad- que según el presidente de la Sociedad Española de Médicos de Residencias, Alberto López Rocha, “afecta a alrededor de 2 millones de ancianos en España” donde residen ya 7´5 millones de personas mayores de 65 años entre las que la prevalencia del estreñimiento crónico –su fase previa- es del 40 por ciento y a su vez, poco más de la mitad de este porcentaje de población suele presentar impactación fecal. Por otra parte, el 60 por ciento de las personas mayores que padecen disquecia, “sufre un episodio de este tipo al menos 3 o 4 veces al año” comenta este experto que indica que “en el 37 por ciento de los casos se requiere de la extracción manual, con los riesgos que ello implica a estas edades”. “Una cifra muy importante” añade, explicando que con 7.5 millones de personas que superan los 65 años, España es uno de los países más envejecidos del mundo, si bien matiza, “el envejecimiento no es malo en sí mismo, sino la falta de abordaje de sus características específicas”. Por eso, asegura, “es muy urgente y necesario realizar estudios e informes para abordar este problema de salud, especialmente en su etapa previa, el estreñimiento” un problema de fácil tratamiento que sin embargo “acarrea complicaciones porque se suele desatender ya que por lo general es un tema tabú, tratarlo abiertamente en ámbitos sociales e incluso médicos genera prejuicios, miedos o vergüenza”. La sintomatología de la impactación fecal es muy variada: malestar general; síndrome confusional agudo; dolor en la parte baja de la espalda si la impactación presiona los nervios sacros o síntomas urinarios si es en los uréteres o vejiga con lo cual produce retención, urgencia miccional o incontinencia urinaria y finalmente taquicardia y fiebre entre otras.

Prevención y tratamiento

Aunque el estreñimiento derive en impactación fecal, como señala López Rocha, “existen soluciones medicamentosas que evitan las intervenciones” por lo que ante su prevalencia recomienda “la consulta médica antes de cualquier tratamiento” si bien existen procedimientos naturales e higiénicos beneficiosos: “proveerse adecuadamente de líquidos” y evitar el exceso de ajo, plátanos o zanahoria hervida, tomar evacuadores como el café, kiwis, zumo de naranja o dos vasos de agua –en ayunas y fuera de las comidas- frutos secos, verduras, legumbres y de 25 a 30 gramos de fibra para adultos al día, diferenciando entre fibra insoluble -cereales integrales, piel de la fruta- que capta agua y aumenta el bolo fecal, evitando el estreñimiento y sus complicaciones y disminuyendo el uso de laxantes, aunque las dietas con este tipo de fibra pueden producir flatulencia y diarrea e interferir en la absorción de calcio, hierro y cinc. Por el contrario las fibras solubles –tomate, kiwis, lino- favorecen la absorción de agua, lo que le confiere un efecto antidiarreico, reduce el tiempo de exposición del colon a cancerígenos y ejerce de protector frente al cáncer colorrectal.

Causas y atención

Como recuerda el especialista en aparato digestivo, Jordi Mascaró, experto en este tipo de afección, “más de 7 millones de españoles sufren alteraciones de movilidad, una cifra que aumenta conforme avanza la edad, que afecta a más mujeres que hombres en un promedio de tres a uno y que tiene una prevalencia en España de entre el 14 y el 29 por ciento de la población”.

López Rocha concreta que existen multitud de causas que generan estreñimiento a cualquier edad: la inmovilidad, la dieta, los fármacos y la debilidad muscular. También hábitos dietéticos inadecuados como la escasa ingesta de fibra y líquidos; trastornos funcionales del tipo de la depresión, el deterioro cognitivo o el inmovilismo; el uso crónico o abusivo de laxantes “que usados así producen el efecto adverso”; ciertos fármacos o elementos como el calcio o sus antagonistas, la furosemida y el ibuprofeno; enfermedades digestivas -hipotiroidismo, alteración de iones o ciertos tipos de diabetes- y finalmente enfermedades neurológicas del tipo del parkinson, tumores, esclerosis múltiple, miopatías, amiloidosis y esclerodermia. El estreñimiento, insiste, “es evitable y de fácil solución con un buen diagnóstico y un tratamiento basado en sencillos hábitos o productos que ni siquiera tienen por qué ser medicinas”.