02/02/2004

Las A.A. P.P. apuestan por la teleasistencia, ¿lo soportará el sector?

LAS ADMINISTRACIÓN APUESTAN POR LA TELEASISTENCIA

 

Las Administraciones Públicas apuestan por la teleasistencia como un recurso complementario para aquellas personas mayores que viven solas y que poseen un riesgo real de precisar asistencia en un momento dado.

Según publicaba el diario ABC, en la Comunidad Autónoma de Madrid, el Gobierno Regional y el Ayuntamiento de la capital, han aunado recursos con la finalidad de acompañar al 22% de los mayores de 65 años que en Madrid Capital viven solos y evitar así su muerte en soledad. Esta medida da continuidad a la implantación de este tipo de sistemas a domicilio iniciada en los últimos años. Las administraciones madrileñas se retan a sí mismas para superar la cifra de 45.000 aparatos instalados a finales del presente año.

Por otra parte, la comisión de Bienestar Social y Sanidad de la diputación de Valencia acordó por mayoría el pasado 18 de Enero pagar el servicio de teleasistencia a todos los mayores de 65 años de la provincia ( noticia: Europapress). De esta manera se elimina el criterio económico y se generaliza dicho servicio salvo para los mayores que no dispongan de línea telefónica o bien aquellos que padezcan enfermedades mentales graves.

También la Comunidad Autónoma Andaluza ha nunciado que a partir de Enero todas las personas de más de 80 años de esa comunidad tendrán derecho a recibir de forma gratuita el servicio de teleasistencia.

Para aquellos que desconozcan en que consisten estos sistemas que las Administraciones anuncian con instalar en muchos hogares de personas mayores, les ofrecemos una breve explicación. Son equipos compuestos de una pulsera o colgante, unido mediante un dispositivo al aparato telefónico que permite establecer una conexión entre la persona en su hogar y una central de llamadas. La teleasistencia como tal, resulta un recurso ya utilizado y tecnológicamente muy desarrollado en los países escandinavos, pioneros junto con Israel en este tipo de sistemas. Los japoneses, por su parte, utilizaron su potencial creativo para ir más allá de un simple pulsador, y ya en 1999 la compañía matsushita Electric Industrial Co. creó un robot parlante en forma de gato que se llamaba Tama. En la actualidad, España ya cuenta con fabricantes propios a la altura de otros sistemas de importación.

El uso mayoritario que hasta la fecha se le ha dado, ha sido el de servir de alarma ante percances fortuitos de la persona mayor, activando en tal caso un protocolo de emergencia y el consecuente envío de los servicios médicos. Ahora bien, el avance tecnológico de los mismos permite ampliar en gran medida las prestaciones del citado sistema. Así por ejemplo, existen empresas privadas que ofertan una amplia gama de servicios a la persona mayor utilizando a la teleasistencia como eje central de los mismos.

La incógnita que nos suscita la incorporación de tantos aparatos de teleasistencia en los hogares de mayores, es saber si la Administración está dispuesta a utilizar todo el potencial que este recurso aporta y, si así lo pretende, si tiene en cuenta la necesidad que acarreará de ampliar las infraestructuras para poder responder adecuadamente. Considerar la teleasistencia como la solución para los mayores que viven solos puede ser peligroso. A pesar de que permite el conocimiento y prevención de males mayores, no deja de ser una ayuda que precisa en muchos casos de un seguimiento (vía atención domiciliaria o centro de día) y que en muchos casos sacará a la luz situaciones en las que lo que de verdad se necesita es un ingreso en residencia.

Por otra parte, hay una cuestión muy importante que debe tenerse en cuenta; ¿Qué pasa con la iniciativa privada? ¿Le queda vetada la prestación de teleasistencia?. Parece contradictoria que por una parte los gobiernos autonómicos estén reclamando a voz en grito a la iniciativa privada que se involucre en la gestión de servicio a mayores, y por otra le corta las alas monopolizando un servicio complementario, interesante y necesario, para la gestión de atención domiciliaria. ¿Se ha tenido en cuenta las consecuencias para el gestor privado?

Las noticias que nos han llegado a Inforesidencias.com no hablan de la forma de gestionar estos servicios que se financiarán desde las comunidades autónomas aunque suponemos que la forma elegida será la contratación de empresas privadas para prestarlo. Viendo que de lo que se trata es de crear un verdadero monopolio público, ¿no sería mejor optar por un sistema de cheque servicio de forma que el receptor pueda optar entre el más amplio abanico de posibilidades? Si resulta que en estas comunidades autónomas finalmente son una o dos las empresas que reciben la totalidad del contrato, quizá se estará obteniendo el precio más interesante pero se etará olvidando que, si lo primero es la pesona, quizá debería considerarse prioritariamente su capacidad de opción. No olvidemos que el monopolio es la vía más rápida hacia el anquilosamiento y al desprecio por el cliente (convertido en una especie de súbdito) mientras la posibilidad de elección entre diversas opciones genera competencia y mejora.

Dejamos esta reflexión en el aire, en cualquier caso la difusión masiva de este sistema es una buena noticia