05/02/2020  (‎2 opiniones)

Las personas mayores están poco protegidas legalmente

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La discriminación por razón de edad, el edadismo, es una de las consecuencias de las sociedades actuales en las que prima el culto a la juventud, a pesar de que aumente el envejecimiento. Con los años, causas muy variadas hacen que se pierdan derechos y, cuando esto ocurre, es muy difícil recuperarlos. Y el mayor problema de esta pérdida de derechos es que pasan desapercibidos por la inmensa mayoría de las personas.

Para combatir esta situación, se ha presentado en Madrid el documento La discriminación por razón de edad en España, elaborado por el Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas, de la Universidad Carlos III de Madrid, para la organización HelpAge International.Según este estudio, en España las leyes no son garantista ante las pérdidas de derechos de las personas mayores, que se pierden no porque se les quiten, sino porque se dificulta su acceso a ellos. Por ejemplo, acceder a bienes, servicios o trámites administrativos solo por internet puede resultar para muchas personas mayores privarles de su derecho a ellos al no facilitar ayudas para quienes no pueden dominar o acceder a las tecnologías. También son escasos los documentos oficiales en lectura fácil y la eliminación de sucursales bancarias en entornos rurales dificulta que las personas mayores sin posibilidad de transporte o con movilidad reducida puedan acceder a sus cuentas.

Cuando se cumplen años, se empieza a tratar de otra manera a las personas, esto significa que o bien se las infantiliza y trata con paternalismo o bien se las ignora. Las dos cosas son discriminatorias.  

Según expertos universitarios en derecho y tercera edad las leyes españolas deben reforzar la protección de los derechos de los mayores y poner las bases de una sociedad que no discrimine a nadie por su edad. Además, estos expertos reivindican la necesidad de  que la ONU cree una Convención Internacional que defienda los derechos de las personas de la tercera edad.

La discriminación de los mayores se detecta en ámbitos tan diversos como la sanidad, el empleo, el acceso a la justicia, la educación, la participación pública y la violencia y maltrato. En todos ellos, los mayores son más vulnerables ante abusos por pérdida de autonomía o por situaciones de desamparo.

Otro problema es que la sociedad ve a los mayores como un gasto, son personas que precisan atención sanitaria extra, residencias geriátricas, ayudas… y se tiene a pensar que son un lastre económico, en vez de una oportunidad de aprendizaje y empleo. Está tan extendida esta idea, que las propias personas mayores no son conscientes de su propia pérdida de derechos, por lo que no actúan contra su situación.

España no es el único país en el que los derechos de los mayores no están garantizados por ley, de hecho, la la prohibición de discriminación por razón de edad aparece pocas veces en el derecho internacional.

Para solucionar esta situación, el trabajo propone el eje de la edad en la legislación española y promover una ley de igualdad de trato con garantías frente a la discriminación por razón de edad.