14/03/2013

LAS TIC AYUDAN A LOS MAYORES

Según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Internacional de Alzheimer (ADI) cada año aparecen 7´7 millones de nuevos casos de demencia en el mundo, es decir, uno cada cuatro segundos.

 

Y es que el riesgo de padecer demencia es de un 12’5 por ciento para personas mayores de 65 años y del 40 por ciento para los mayores de 85 años.

 

En un informe publicado por ambas entidades a finales de 2012 se hace un llamamiento a gobiernos, legisladores y agentes implicados para hacer de la demencia una prioridad mundial de salud pública. De hecho, la directora general de la OMS, Margaret Chan, asegura que dicho informe "proporciona el conocimiento para una respuesta mundial y nacional que permita a gobiernos, políticos y agentes implicados afrontar el impacto de la demencia como una amenaza creciente para la salud mundial”.

También reclamaba en él a todos los agentes implicados que "los sistemas socio-sanitarios estén adecuadamente informados y sean sensibles hacia esta inminente amenaza”.

 

Pues bien, en este contexto, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) permiten investigar las enfermedades mentales de las personas mayores de forma más natural y directa, con la observación de los pacientes en su entorno o medio habitual.

 

Una verdadera revolución socio sanitaria que sin embargo no se está desarrollando, asegura el presidente de la Sociedad Española de Psicogeriatría (SEPG), Raimundo Mateos que matiza que las aplicaciones de este tipo de tecnologías en el campo de la salud mental son importantísimas, muy positivas y evolucionan de manera espectacular.

"Los dispositivos no sólo se van haciendo más pequeños, sencillos de manejar y cada vez más potentes” sino que "se desarrollan sensores de luz, de sonido, de temperatura, etc. que generan a su vez comunicaciones y lo que es más importante, interacciones comunicativas de los mayores, con más fiabilidad, seguridad y prestaciones”. En ese sentido, el presidente de la SEPG destaca los servicios de monitorización y teleasistencia en el hogar vía wifi, bluetooh, pda, móvil, etc y, sobre todo, la teleasistencia en todas sus variantes y posibilidades.

 

De hecho, señala, "entre los principales trastornos mentales de las personas mayores están las demencias, incluida la Enfermedad de Alzheimer, y el deterioro cognitivo que afecta al 10 por ciento de los mayores de 65 años”. En ese sentido la psicogeriatría, la rama de la medicina que trata las enfermedades mentales de la edad avanzada, dispone de multitud de TIC y aplicaciones para su beneficio.

 

Principalmente "para lograr una atención continuada en la vida diaria del paciente donde las TIC permiten todos los ámbitos posibles:

en lo sanitario, lo social y la vida diaria con dispositivos muy útiles en la monitorización de multitud de parámetros”. Por ejemplo la consulta a distancia o teleasistencia, muy específica de la salud  mental, mediante videoconferencia, web cam, pantallas táctiles, banda bancha de Internet, videollamada, centro digital de emergencia... una tendencia en aumento y que permite solucionar problemas sociales y sanitarios a personas con enfermedad mental o sin ella.

 

La monitorización, insiste Mateos, es todavía una actividad piloto y abre muchas líneas de investigación sobre todo en el deterioro cognitivo con herramientas como los localizadores de personas, dispositivos que alertan de cambios de conducta o aquellos que potencian velan la vida diaria del anciano en la residencia o en su domicilio "monitorizando su actividad con chips o sensores que analizan sus signos vitales (movimiento, pulso, peso, indicadores de salud, etc) para evitar que la persona se pierda, se caiga, que entre en shock o para avisar a familiares y cuidadores. Salvando las cuestiones de intimidad y libertad individual, las experiencias de instalación de cámaras en determinadas instancias que velan por el paciente, permiten resultados de investigación muy satisfactorios”.  De hecho, añade, "la gran revolución que suponen las TIC en el campo socio sanitario radica en que posibilitan la investigación directa y natural, en el entorno del paciente”.

 

Especialmente en el ámbito de las demencias y las patologías relacionadas con el deterioro cognitivo, propias de la edad avanzada, porque hasta ahora, prosigue Mateos, "se estudiaba a los pacientes en instituciones o se disponía de los detalles de su trastorno mediante el relato de sus cuidadores o familiares”. Pero nunca, asegura, "se había podido estudiar a la persona afectada en su medio habitual.

Conocemos la teoría de forma parcial con los relatos de sus cuidadores o familiares, pero no lo que ocurre realmente”. También porque las TIC aborda indistintamente las dos grandes bolsas de los problemas de salud mental: las patologías crónicas y las geriátricas.

 

La videoconferencia, la teleasistencia, la consulta a distancia, la monitorización para diagnóstico inmediato, el envío de datos físicos y médicos... "todo ello complementa de manera inefable al trabajo en despacho, la única forma hasta la actualidad de tener un seguimiento de cada paciente”.

 

Por otra parte sirven también para apoyar a los cuidadores y cuidadoras en su labor, avanzar en su profesión y complementar el trabajo de despacho.

Por último las TIC suponen una revolución terapéutica e investigadora al posibilitar y potenciar el tratamiento personalizado de cada usuario. Por ejemplo mediante la estimulación cognitiva, con programas informáticos, talleres de memoria, tablets que se llevn a todas partes, planes farmacológicos, etc. adaptados a cada caso concreto.

 

Sin embargo, como matiza este experto, "la aplicación de las TIC en el campo de la atención socio sanitaria es aún muy deficiente. Tanto a nivel privado como público. No por falta de ideas, proyectos y estudios, sino por ausencia de financiación”. Precisamente, uno de los objetivos de asociaciones como la SEPG es "transmitir a la Administración la urgente necesidad de potenciar la investigación en este campo y que toda inversión en dicho ámbito, no supone un gasto sino más rentabilidad y más efectividad económica y social”. No se trata de ahorrar, "porque no es un mal gasto, sino que se trata de ser más eficiente. Las TIC tienen un coste, evidentemente, pero como cualquier ámbito socio sanitario. No se puede negar su uso, pero sí hacerlas todo lo eficaces, eficientes y rentables posibles”.

 

Para ello además, "hay que instaurar una línea de reflexión y uso diferentes”. "Con las nuevas tecnologías parece que lo que hay que inventar son nuevos aparatos. En Medicina sobre todo caemos en la fantasía de que tan solo debemos renovar los dispositivos, pero tenemos que cambiar también la forma de pensar. No podemos hacer lo mismo que hacíamos antes como lo hacíamos antes, porque entonces algo nuevo no va a solucionar un problema. La investigación no es únicamente un nuevo aparato, sino reflexionar y personalizar dicha tecnología”.

 

Es tal la importancia de la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+I) en el campo del envejecimiento que existen diversidad de estudios que instan a su potenciación. Como por ejemplo la Agenda de Investigación sobre el Envejecimiento para el siglo XXI, organizada por el Programa de Envejecimiento de las Naciones Unids y de la Asociación Internacional de Gerontología y Geriatría, de 2007. En él se muestran infinidad de áreas de investigación en las que las TIC son transcendentales: participación e integración social, envejecimiento saludable, activo y positivo, funcionamiento físico y mental, mejora de la calidad de vida, etc.

 

Otro ejemplo es EVIA, Plataforma Tecnológica Española para la Salud, el Bienestar y la Cohesión Social, entre entre cuyos objetivos se encuentra lograr un impacto positivo de las inversiones públicas y privadas en I+D+i en las áreas de las tecnologías aplicadas a la Salud, el Bienestar y la Cohesión Social. Esto incluye la tecnología aplicada a la sanidad, facilitar la vida independiente de las personas con discapacidad o mejorar la calidad de vida y la autonomía de los mayores.

Por otra parte, desde 2010 se han realizado decenas de proyectos nacionales tanto de investigación básica como aplicada (TIN, TSI, CENIT, Avanza, CDTI, etc.) que introducen las TIC en diferentes aspectos del envejecimiento.