03/05/2009

LEY DE DEPENDENCIA: DISGUSTOS Y SATISFACCIONES

LEY DE DEPENDENCIA: DISGUSTOS Y SATISFACCIONES

 

No se puede olvidar que la Ley de Dependencia fue aprobada con los votos favorables de casi todos los partidos y que hace cos años y medio, todos ellos se congratulaban de la creación del cuarto pilar del Estado de Bienestar.

Por eso, que hoy una noticia lleve por titular "La Ley de Dependencia ha dado más disgustos que satisfacciones a sus potenciales beneficiarios” puede llevar a más de uno a pensar que las cosas no van bien. La noticia aparece en "La Cerca" y recoge las palabras de la secretaria de Bienestar Social del Partido Popular de Albacete, Mari Carmen Martín según la cual, con datos referidos a esa provincia "42% de las solicitudes presentadas no se han resuelto todavía y la mitad de los que tienen reconocido algún tipo de ayuda aún no han percibido ninguna prestación".

Durante los últimos dos años hemos leído y reflejado noticias en las que políticos socialistas critican la forma en la que el PP aplica la Ley de Dependencia en la Comunidad de Madrid o la Valenciana.. Sin ir más lejos, en el periódico ADN de 5 de mayo leemos que "El secretario de Bienestar Social y Sanidad del PSPV-PSOE, José Mayans, ha denunciado hoy el "boicot" de la Conselleria de Bienestar Social a la aplicación de la Ley de Dependencia al perder la posibilidad de "crear cientos de puestos de trabajo" a cambio de "alargar la desatención" de miles de dependientes."

En La Rioja, la defensora del Pueblo cree que la Ley generó demasiadas expectativas y que después no se han podido ver satisfechas a criterio de los ciudadanos.

La verdad es que, sea de quien sea la culpa, es cierto que la esta Ley se aprobó en un momento en el que existía mucha alegría política y presupuestaria. Con toda seguridad, si se hubiese retrasado su aprobación hoy no saldría adelante.

Aún así, con toda seguridad sería necesario que los dos grandes partidos se reuniesen y alcanzasen un consenso sobre las líneas básicas de aplicación de la Ley. Este consenso debería basarse en concentrar el esfuerzo de los próximos años en consolidar la atención a los grandes dependientes y a los dependientes severos más afectados dejando para un momento posterior la cobertura a los niveles más bajos.

Si no se opta por esta vía es muy posible que las administraciones caigan en la tentación de dar una cobertura insuficiente y basada en prestaciones económicas en vez de concentrarse en prestar servicios de calidad. Sea como sea, éste debería ser uno de los temas de discusión de estos meses.