30/01/2008

PERROS EN RESIDENCIAS

PERROS EN RESIDENCIAS GERIÁTRICAS. MÁS QUE MASCOTAS

 

En Iberarte hemos encontrado una referencia al uso de perros en residencias como animal de compañía y terapia para los residentes. Transcribimos una parte y recomendamos la lectura

Es difícil resumir todos los beneficios de esta terapia porque son "innumerables tanto en el ámbito físico y psíquico como en el social", según explica a BIEN Santiago Garde, psicólogo clínico y director de la residencia Amma Argaray (Navarra). Así, los animales pueden ser una excusa para obligar a moverse a las personas que necesitan rehabilitación física o que tienen un deterioro en su motricidad. Además, favorecen el trabajo de la memoria, aumentan la capacidad de prestar atención y aportan seguridad y calma. "En pacientes con problemas cardiacos se ha demostrado que hacerse cargo de una mascota (con sus paseos y sus 'mimos') disminuye la tensión arterial, comportándose como si fuese un fármaco", según el experto.

Los animales también resultan positivos para los ancianos con depresión o ansiedad porque aportan alegría, mejoran la autoestima y palían la soledad. En este sentido, también se ha evidenciado que reciben más visitas de sus familiares, sobre todo de los nietos.

Cada residencia establece su propio programa de asistencia. Por ejemplo, Sam (un Golden Retriever) ya tiene aprendida su agenda diaria. Por la mañana disfruta de su momento de esparcimiento, luego interviene en la terapia de orientación a la realidad en la que los ancianos suelen leer el periódico, charlar... allí se pasea como uno más. Antes de comer participa en un taller de terapia ocupacional en el cual se trabaja la motricidad de los miembros superiores de los residentes mediante las caricias y el cepillado, que suele ir seguido de un paseo para las personas con problemas de movilidad. Por la tarde, llega el momento de la estimulación cognitiva. Estas sesiones pueden ser individuales o colectivas.

En cualquier caso, la terapia y educación asistida por animales de compañía no es un tratamiento alternativo, sino que sirve como complemento de la medicina tradicional, detalla a este periódico María Azkargorta, directora de la Fundación Affinity, entidad pionera en el establecimiento de este tipo de terapia y organizadora de los congresos internacionales sobre esta cuestión desde los años noventa.

Para las residencias que no tengan la posibilidad de hospedar a una mascota, diversas organizaciones se encargan de llevar estos animales a los centros geriátricos, al menos una vez a la semana. "Con una sola sesión semanal ya se observan resultados positivos. Los mayores les esperan con mucha ilusión", destaca Sergio A. Otal, veterinario y psicólogo canino.